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Aires de rebelión en Arena contra el poder de los millones y el de los expresidentes

Al borde de la oficialización de su segunda derrota consecutiva en elección presidencial, surgen voces en el principal partido de derechas que consideran que Arena ya no puede seguir con una dirigencia y candidatos a cargos de elección popular impuestos por grandes empresarios y por los expresidentes de la República. Exigen trasladar el poder a la militancia, para que esta decida por voto libre y secreto.

Gabriel Labrador

 
 

Manifestación del martes 11 de marzo convocada por los líderes de Arena para denunciar un fraude electoral y pedir la nulidad de las elecciones. Foto Mauro Arias
 
Manifestación del martes 11 de marzo convocada por los líderes de Arena para denunciar un fraude electoral y pedir la nulidad de las elecciones. Foto Mauro Arias

Después de la paliza sufrida en la primera vuelta, y tras una segunda ronda en la que los números no le ajustan para ganar, en Arena hay quienes creen que, independientemente de los reclamos de fraude que hace el partido, llegó el momento de quitar a algunos de los grandes millonarios salvadoreños el poder de influir indebidamente en las principales decisiones de Arena, y prácticamente jubilar a los expresidentes de la República, para dar el poder de decisión a las bases del partido.

Después de la primera ronda del 2 de febrero y antes de la segunda ronda, del pasado domingo 9 de marzo, diputados, fundadores y militantes reformistas perfilaron a El Faro la lucha que pretenden emprender "inmediatamente". Buscarán reformas estatutarias porque ya no quieren depender de un pequeño grupo de financistas y porque, por primera vez en su historia, quieren elegir a sus dirigentes del Consejo Ejecutivo Nacional (Coena) y a los candidatos a cargos de elección popular, mediante un proceso de votación de las estructuras y no por "dedazo" como admiten que ha sido hasta ahora. El poder debe regresar a los ocho sectores que componen Arena. 

Las fuentes también llaman urgentemente a que los expresidentes de la República -y presidentes honorarios del partido- Alfredo Cristiani y Armando Calderón Sol se despojen de una vez por todas del aura de poder que, sin ser los capitanes del barco, les permite influir decisivamente en el rumbo de Arena más allá de su papel como integrantes de la Comisión Política, un organismo de carácter consultivo.

Entre los grupos que buscarán darse a escuchar, están los fundadores, que desde 2011 han tratado de frenar los intentos de matonería política dentro del partido. También están el sector de la juventud de Arena, dirigida por el diputado David Reyes, y un tercer grupo está connformado por militantes y mandos medios que desde la derrota de 2009 se activaron para impulsar reformas a los estatutos de Arena en un intento de proteger al partido para que no sucediera otra división como ocurrió en 2010 con los areneros que crearon el partido Gana. En este grupo de reformistas hay diputados como Ana Vilma de Escobar y Edwin Zamora, y miembros del sector empresarial de Arena como Tom Hawk y Marcos Llach. Desde 2009 a la fecha, este grupo ya logró por ejemplo que de las reformas propuestas se aprobara la creación del tribunal de ética del partido, el voto secreto como mecanismo interno, y la creación de la Comisión Política del partido.

Los fundadores, desde que Quijano anunció sus intenciones de buscar la silla presidencial, han sido severos con él. Estos longevos areneros reclamaron a Quijano que en su búsqueda de la candidatura presidencial (definida en agosto de 2012) él se había aprovechado de su cargo como alcalde de San Salvador para promoverse.

La culpa es de...

Hoy día, en Arena parece haber pocos reclamos hacia al actual Coena, y si bien Jorge Velado, presidente del Coena, y el resto de dirigentes son los responsables en primer grado de la derrota del domingo, parece que la deducción de responsabilidades va más dirigida hacia el expresidente Francisco Flores y el poder económico que lo acompañó en la conducción de la estrategia electoral.

Velado, quien en febrero de 2013 abandonó su trabajo como Gerente General de Excel Automotriz, parte del Grupo Poma, para asumir las riendas de Arena, de hecho ya ha descargado en Flores, investigado por presuntos desvíos de millonarios donativos taiwaneses, parte de la culpa por el resultado en primera vuelta. “De mayo a diciembre, en toda la campaña de aire, el mensaje de candidato, la publicidad en prensa, radio y televisión, el Coena no tuvo absolutamente nada que ver”, dijo Velado. “Norman Quijano hizo varios intentos para que este servidor y otros miembros del Coena entráramos a una mesas de trabajo, pero por algún motivo el señor Flores y una o dos personas cercanas a él lo que hacían era empujar a todo mundo para afuera”, señaló Velado el 4 de marzo en una entrevista en el programa de radio Pencho y Aída.

Flores entró a dirigir la campaña de Quijano en mayo. Tal como lo publicó El Faro el año pasado, su llegada fue una estrategia de grandes empresarios que vieron en él una garantía suficiente como para comenzar a desembolsar el dinero necesario para mejorar la campaña mediática. “Hubo un pequeño grupo dirigido por Francisco Flores que asumió la campaña en mayo, las primeras cuatro semanas logró mejorar la campaña pero luego las cosas que había prometido que se iba a hacer no se hicieron... y eso lo saben los directores departamentales y municipales del partido”, agregó Velado en el programa de radio.

Velado también ha responsabilizado al candidato Quijano de haber permitido que Flores se mantuviera como asesor hasta último minuto, cuando la figura del exmandatario ya estaba causándole daño al partido por su involucramiento en un presunto caso de corrupción denunciado por la presidencia de la República.

En mayo el flujo de dinero para financiar la campaña creció gracias a un grupo de grandes empresarios, conocidos como el “grupo de los 20” o “G20”, que se sintió más cómodo para donar dinero a la campaña. Pero dentro del G20 hubo un círculo todavía más pequeño de empresarios que adquirió mayor protagonismo en la definición de la campaña y es a ellos a quienes las fuentes consultadas por este periódico culpan del resultado electoral.

“Los acreedores han tenido un papel chueco, porque varios de ellos han insistido en mantener y sostener a un personaje nefasto como es Francisco Flores. Una cosa han sido los donantes, y aparte están los que manejaron la cosa política, los que han querido imponer las reglas del partido”, decía Eduardo Larrave, fundador del partido días antes del 9 de marzo.

Larrave prefiere no dar los nombres de los empresarios que a su juicio dirigieron la fallida estrategia electoral de Arena, pero sí confirma que dentro del G20 existe un G4 que, a diferencia de la mayor parte de donantes, sí quisieron definir los hilos de la campaña electoral.

Según explicaron dos miembros del Coena, tres empresarios que pertenecen al G4 son Ricardo Poma (presidente del Grupo Poma), Ricardo Sagrera (presidente de Hilasal) y Roberto Kriete (presidente de Avianca). Estos tres empresarios compartieron un espacio privilegiado en injerencia en la campaña con Alfredo Cristiani, expresidente de la República.

“Arena tiene que romper con los grupos de poder económico, así como los hay en el FMLN”, agregaba Eduardo Larrave, uno de los 12 fundadores que hace 10 días pidieron la expulsión definitiva de Flores del partido.

Conscientes de que la derrota puede generar una inmensa ola que termine de desestabilizar el barco arenero, hay un grupo de diputados que están dispuestos a emitir un pronunciamiento oficial y exigir a todos los correligionarios que en la etapa postelectoral la discusión se dé sin exabruptos. “Es que si alguien viene y se toma el partido es totalmente antidemocrático”, explica uno de los siete diputados que hasta hace 10 días preveían que el escenario de inestabilidad en el partido podía ser grande si perdían la presidencial. Este diputado prefiere que no se publique su nombre porque dice que aun con el resto de legisladores están evaluando la viabilidad de un pronunciamiento de ese tipo.

Entre los legisladores están Ana Vilma de Escobar, Roberto d'Aubuisson, Orlando Cabrera Candray, Edwin Zamora, Silvia Ostorga, Mario Valiente y Mariela Peña Pinto. “Lo mejor es que para esta etapa de trancisción el partido convoque a un Quinto Congreso Nacionalista para que se debatan las posturas y las diferencias y se saquen las mejores lecciones para 2015”, dice otro de los diputados en este grupo.

Los congresos nacionalistas son actos que en los 32 años de vida del partido solo han ocurrido cuatro veces. El último de ellos en 2001, y fue convocado en su momento para evaluar la pérdida de popularidad que Arena experimentó en esos años cuando el presidente de la República era Francisco Flores.

Los diputados no pedirán que rueden cabezas pero que sí se evalúe seriamente la continuidad de miembros del Coena. Ernesto Muyshondt, vicepresidente de Ideología, ha sido claro en decir que cinco años de estar en la dirigencia han sido suficientes y que es hora de darle espacio a alguien más.

Un partido sin dueño

Marcos Llach es parte del directorio del sector empresarial de Arena a nivel nacional. Llach es uno de los padres de las reformas internas que Arena ha hecho en los últimos años. Explica que cuando el partido comenzó la lucha interna, en 2011, para buscar candidato presidencial, el proceso de reformas se abortó por recomendación de Alfredo Cristiani, quien entonces era el presidente del partido. Así que ese será el hilo que buscarán retomar ahora que las elecciones han pasado. “Fredy dijo que no era recomendable seguir con las reformas en ese momento porque para enfrentar estas elecciones presidenciales necesitabas una estructura bien unida”, dice Llach.

Las reformas concebidas por Llach junto a diputados y otros militantes incluyen tres etapas de las cuales ya dos se implementaron. La primera fue la creación del código de ética y del tribunal de ética, y la segunda, la creación de la comisión política que se supone es la encargada de dirimir la estrategia de Arena a largo y mediano plazo. La tercera etapa fue descrita por el grupo de Llach como la más sensible porque amenazaba con quitarle poder a los empresarios que manejan los hilos en el partido, y cuyo poder venía dado por el manejo del dinero.

“La idea es que todos los militantes entren a través de una membresía que les dará el partido y que contribuyan todos de manera simbólica a las finanzas del partido, cada quién en base a sus posibilidades. De esta manera se democratizan las finanzas del partido. No podés depender de un grupo de personas que te financien la campaña siempre porque al final este grupo te puede pasar la factura”, explica Llach.

Este militante arenero admite la existencia del G20 pero se rehúsa a asentir cuando se le pregunta si este grupo ha sido responsable de esa injerencia que pretenden eliminar. “Puede ser que haya sido así, pero que se haya hecho en años atrás no quiere decir que lo tenemos que seguir haciendo”, dice Llach. Para él, exageran quienes aseguran que el partido tiene dueño y de lo que se trata según dice, es de prevenir ese clientelismo. “Lo que hay que prevenir es que este grupo de empresarios o cualquier otro grupo, cuando ganemos, lleguen a pedir favores a cambio. Es sentido común que eso podría pasar”, dice.

Un diputado que dice estar dispuesto a promover este tipo de cambios es David Reyes, quien también es director de la juventud arenera. “Esta es de las demandas que está haciendo el partido al día de hoy", dice Reyes. "Que haya políticos transparentes y que rindan cuentas con el dinero. Es parte de la evolución que debe dar nuestro partido y es de las cosas que se tienen que discutir inmediatamente”, asegura.

Este "inmediatamente" aún no parece tener fecha. Por el momento, Arena aún sigue en su lucha por deslegitimar el escrutinio definitivo que dio al candidato del FMLN una ventaja de más de 6,000 votos sobre el candidato arenero. Asimismo, ha pedido al Tribunal Supremo Electoral que declare nula la elección y convoque a una tercera votación. En esa lucha, que ha llevado a Arena a manifestarse en la calle como muy pocas veces en su historia lo ha hecho, han sido protagonistas Velado, Muyshondt y algunos diputados como D´Aubuisson y Ana Vilma de Escobar. También han participado algunos fundadores como Roberto Ávila y Gloria Salguero Gross, pero con presencia más discreta.

No obstante el retraso en el debate, son varios en Arena quienes tienen muy definido su discurso y los argumentos. Eduardo Larrave, uno de los fundadores, justifica el nuevo esquema de financiamiento que perfila Llach con una frase que parece más bien una confesión: “Un buen empresario no necesita andar amañando leyes ni poniendo leyes que le farvorezcan; un buen empresario se revienta la madre y sale adelante. Tenemos que romper con ese mercantilismo corruptor y degradador de las instituciones. Eso ha incidido en todas las presidencias de Arena, los dirigentes llegaron a hacer cosas chuecas (para privilegiar) sus intereses y de cada uno de su grupitos”.

Larrave describe que en ocasiones los expresidentes del partido han servido como un cable de conexión entre los financistas y el partido, y que han sido ellos la puerta de entrada del clientelismo político. "Gracias a Dios ya se les dijo claramente a los expresidentes que ellos tienen que ser la biblioteca del partido, y tienen que esperar a que se les haga consultas y ya no pueden estar imponiendo nada", dice.

Reyes también está de acuerdo con lo dicho por su correligionario pero explica que los exmandatarios deben seguir dentro del partido aunque con un contrabalance mayoritario de nuevas voces en los cargos de dirección. 

Un Coena representativo

Desde que Norman Quijano buscaba la postulación presidencial, Larrave y otros fundadores como Gloria Salguero Gross se han mantenido críticos al proceso interno al que adjetivaron en más de una ocasión como "irregular". Por eso es que para Larrave, la nueva piel de Arena debe ser una que le otorgue más representatividad a los miembros del Coena. “Si nos ponemos a ver, ahorita los miembros del Coena están en sus puestos porque cada uno ha tenido un padrino, y no debería ser así, deberían estar representando a los sectores del partido”, dice Larrave.

Hoy en día el Coena es elegido en la Asamblea General que se celebra cada dos años, en septiembre. Un militante propone una planilla con la lista de nombres y esa lista se somete a votación de la Asamblea, compuesta por casi 500 militantes, entre diputados, alcaldes, directores de sector, directores departamentales y de los 262 municipios. Para Larrave, sin embargo, esta Asamblea General solo ha funcionado como un comité de aplausos para el Coena de turno. Un ejemplo de ello fue la ratificación de Rodrigo Ávila como candidato presidencial en 2008. Después de haber perdido contra Mauricio Funes, en 2009, muchos correligionarios denunciaron que las estructuras fueron conminadas para votar por Ávila y que aquella no había sido una votación libre.

“La dirigencia no ha sido dirigencia, principalmente porque sus miembros no son líderes representativos de las estructuras. En la cúpula deben estar representados los sectores del partido, ellos son la fortaleza del partido, no los expresidentes ni los acreedores”, agrega Larrave.

El Faro pidió al expresidente Armando Calderón Sol valorar los señalamientos, pero dijo que él no tiene nada que decir sobre esto.

El diputado por San Salvador David Reyes coincide con Larrava en que el poder debe regresar a las estructuras. “Debemos volver a los inicios: Arena surgió como una alianza de sectores, así que ahora son los ocho sectores nacionalistas los que deben estar representados en el Coena”, dice Reyes, en referencia a los sectores campesino, obrero, empresarial, profesional, juvenil, femenino, agrícola y el de salvadoreños en el exterior que forman parte de Arena.

Reyes es director del sector juventud del partido pero dice que no se está postulando para ningún cargo en el Coena puesto que ya tiene suficiente trabajo como diputado y como jefe de la juventud.

Tanto Llach como Larrave y Reyes coinciden en que una buena manera de elegir a un Coena más representativo es mediante una votación libre. Llach y Reyes, por ejemplo, proponen el mecanismo de voto secreto para que las estructuras elijan la nueva dirigencia, y lo mismo podría aplicar para que las distintas estructuras municipales y departamentales elijan a sus candidatos. "De esta manera estás garantizando que no haya ningún grupito que pueda tomarse arbitrariamente el partido, porque tenés a una cúpula legitimada por los sectores que los proponen", explica Llach. 

El voto libre y secreto de la militancia para nombrar dirigentes y candidatos a cargos de elección popular es algo que Arena viene discutiendo desde hace al menos 13 años, pero la idea, que implicaría tener un padrón de militantes transparente y verificable, solo pudo aprobarse hasta en septiembre de 2013 cuando quedó establecido que el voto secreto era ya una de las formas de votación interna.

En 2001, el partido venía de una dolorosa derrota en elecciones municipales y legislativas, el año anterior. Entonces desarrolló su Cuarto Congreso Nacionalista. Duró un fin de semana y de él se pretendían sacar enseñanzas y lecciones que pudieran servir para el fortalecimiento arenero. Ya en aquellos momentos había un grupo de militantes que proponía la celebración de internas para la elección de sus candidatos así como la posibilidad de la utilización del voto secreto. 

De cara a las elecciones de 2015, esta inyección de institucionalidad podría parecer muy conveniente para un partido que aún está tratando de lidiar con otro de sus debates: la unificación de la derecha. ¿Tienen cabida en Arena los militantes de Gana y los seguidores de Antonio Saca? Larrave responde con un contundente sí... media vez cumplan los requisitos institucionales. "Ahí están los ocho sectores de Arena en donde pueden inscribirse, por eso es importante fortalecer a estos sectores", dice. 

Reyes es de la misma idea: "Todo el que se quiera sumar al partido tiene las puertas abiertas en par en nuestros sectores, creemos que ahí es donde cualquier ciudadano puede aspirar a participar en un partido y comenzar a escalar". 

Este punto puede resultar extraño para muchos areneros, pues desde 2009, cuando el partido entró en pugna con Saca, tildaron a este de corrupto. Arena incluso sugirió en diversidad de ocasiones que era cuestionable el uso de millones de dólares de fondos públicos por parte de Saca. Terminaron llamándolo traidor, al igual que a muchos de sus seguidores que dejaron Arena para formar el partido Gana en octubre de 2009. El 11 de marzo de 2012, cuando Norman Quijano ganó la reelección como alcalde de San Salvador, hizo un discurso encendido contra Saca y sus seguidores.

En resumidas cuentas, la derrota del 9 de marzo, a la que muchos areneros aún siguen llamando victoria, ha provocado que en Arena cobren nuevos bríos los aires de renovación interna.

La relación de amor y odio que hay entre el partido y sus acreedores también ha sido motivo de viejos debates. Esa fue la razón por la cual durante la administración de Francisco Flores (1999-2004), en Arena surgió la Liga de Areneros al Rescate (LAR) cuya principal protesta era que se destituyera a los empresarios que Flores había colocado en el Coena. Gloria Salguero Gross, quien ya había sido presidenta de Arena y de la Asamblea Legislativa para entonces, denominó esa cúpula como el Coena S.A. de C.V. “Arena se privatizó”, exclamó en aquellos días. Ella y otros fundadores terminaron renunciando al partido al no encontrar ningún eco a sus propuestas de reformas.

Más de una década años después, el ADN empresarial de Arena sigue ocasionando traumas al interior del partido. Diputados, miembros de sectores y fundadores dicen abogar nuevamente por una mayor independencia.

El fundador Larrave, quizás uno de los más enérgicos a la hora de señalar críticas, concluye la entrevista contando el desenlace de aquel debate suscitado hace años a propósito de los empresarios. Lo que dice, y aunque él no lo quiera así, no deja de sonar a una especie de premonición: “En 2003 el Coena empresarial salió por la puerta trasera prácticamente, salieron chuecos, derrotados y cachimbeados”, dice.

Ese año, Arena volvió a sufrir su segunda gran derrota consecutiva en legislativas y municipales, y producto de ello los millonarios que habían tomado las riendas del partido dejaron la dirigencia.

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