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Asesinan al yerno de Consuelo, la testigo del caso San Blas

Tras la masacre de San Blas, Consuelo Hernández recibió amenazas y huyó. Esta semana asesinaron a su yerno. Un día antes de ese homicidio, hombres en vehículos sin placa la buscaron en el lugar hasta donde ella huyó tras las primeras amenazas. Las autoridades le ofrecen una casa de seguridad, pero solo pueden albergar a menos de la mitad de su familia. El próximo viernes se dicta sentencia en el caso de los policías acusados de homicidio agravado. 

 
 

Otro familiar de Consuelo Hernández ha sido asesinado esta semana. Consuelo Hernández es la madre de Dennis Alexander Hernández Martínez, el muchacho ejecutado en la finca San Blas en marzo de 2015. Ocho policías del Grupo de Reacción Policial (GRP) de la Policía Nacional Civil (PNC) están acusados de homicidio agravado por esa muerte. La resolución de ese caso se dará en la tarde del viernes 22 de septiembre.

Consuelo fue testigo de lo que ocurrió en la finca, pues estaba a unos diez metros de donde su hijo fue abatido por los policías. Cuatro días antes del fallo, el lunes 18 de septiembre, dos carros sin placas rondaron por la casa y la comunidad en la que Consuelo guarda refugio junto a algunos familiares. Los que viajaban en esos vehículos preguntaron por ella a los vecinos. Tres días antes del fallo, el martes 19 de septiembre, el yerno de Consuelo fue secuestrado y asesinado cerca de la finca San Blas.

Una familiar de Consuelo asegura que el primer carro en llegar a preguntar fue un pick-up. Rondó con hombres adentro. Por la tarde, otro carro hizo lo mismo. “Se veían sospechosos”, dijo la mujer.

En la mañana del martes, un vehículo se detuvo al lado José Ángel Orellana, el yerno de Consuelo, que aún vivía con su familia en la zona de la masacre. El yerno, motorista de camiones, volvía de dejar a su hija en la escuela. Iba acompañado de otro de sus hijos, de cuatro años. Los hombres lo subieron al vehículo. El niño de cuatro años quedó abandonado en una vereda de tierra. Caminó hasta que encontró a alguien conocido y, entre llantos, contó lo ocurrido.

A las 4:43 de la tarde del martes, en su cuenta de Twitter, la Fiscalía anunció que había aparecido un cuerpo en Zaragoza, en el kilómetro 22 y medio de la carretera que va al puerto de La Libertad. Era el cadáver del yerno de Consuelo.

El yerno rondaba los 32 años. Según los familiares, no tenía ningún problema con nadie y se movía con tranquilidad por la zona.

Consuelo vivía en el cantón El Matazano II, en San José Villanueva (La Libertad), con su esposo y tres hijos menores de edad hasta que en noviembre de 2015, ocho meses después de la masacre, huyó hacia otro departamento. Consuelo recibió una amenaza de muerte telefónica. “Te vamos a matar”, dice que le dijeron.

Consuelo es una mujer pobre de 50 años. No sabe leer ni escribir. Toda su vida ha limpiado casas o trabajado en fincas cafetaleras a pesar de que le falta un brazo, que perdió cuando se electrocutó siendo una niña.

Cuando fue amenazada por teléfono, ningún policía estaba acusado por el asesinato de Dennis. Fue hasta el 11 de julio de 2016, 16 meses después de la masacre, cuando la Fiscalía ordenó la captura de los ocho policías. Tres de los uniformados aún son prófugos. La Fiscalía decidió no acusar a ningún policía por la muerte de los otros siete fallecidos en la masacre, a pesar de que había pruebas similares a las que sustentan el caso de Dennis.

La familiar de Consuelo y una fuente de la Fiscalía aseguraron a El Faro que Consuelo dio alerta de los carros sospechosos desde el mismo lunes. La Fiscalía le ofreció llevarla a una casa de seguridad, pero la Unidad Técnica Ejecutiva del Sector Justicia (UTE), encargada de esas casas, solo ofreció cuatro cupos.

"Ayer la trajeron de la Fiscalía. Se entrevista. Se le ofrece albergue y dice lo mismo: que va a consultar con el esposo. Hoy llegó el documento de la Fiscalía pidiendo que la ingresemos", dijo Mauricio Rodríguez, director del área de protección a víctimas y testigos de la UTE. 

Las autoridades fueron tajantes: "Sólo cuatro". Consuelo, su esposo, sus tres hijos menores de edad, sus dos hijas, que a su vez tienen cuatro hijos entre las dos, y el compañero de una de ellas suman 12. El cupo ofrecido no alcanza ni siquiera para que Consuelo se vaya a esa casa con todos sus hijos menores.

"Tenemos capacidad para cuatro testigos. Ya topé. Tengo mis limitaciones para alimento, kit de aseo. El fiscal se va. Yo soy el que me encargo de la protección", dice Rodríguez.

Desde que ocurrió la masacre, la muerte ha sido constante en la familia de Consuelo. Tras el asesinato de su hijo en la finca cafetalera, fue asesinado su hermano. La mañana del 14 de abril de 2015, el agricultor Jesús Hernández Martínez, mandador de la finca San Blas, hermano de Consuelo y tío de Dennis, desapareció. A la mañana siguiente, sobre la calle principal del cantón El Zapote, cerca de la finca, encontraron su cadáver. Tenía cinco lesiones de arma blanca en la cara que destrozaron parte del cráneo, un lazo de nailon azul alrededor del cuello. Se determinó que murió de asfixia y como consecuencia de los machetazos.

El hombre, a quien su familia llamaba Chus, fue el último en hablar por teléfono con Dennis, antes de que lo ejecutaran en San Blas. Horas después, mientras las autoridades procesaban la escena, Chus fue entrevistado por personal de la División Central de Investigaciones de la PNC y de la Fiscalía, y en esa acalorada entrevista llamó asesinos, a gritos, a los policías del GRP que habían participado en el operativo y que habían acabado con la vida de su sobrino. 20 días después apareció su cadáver.

Él era la persona que mejor podría haber explicado lo que ocurrió la noche del 25 al 26 de marzo de 2015 en el casco de la finca San Blas.

De espaldas, ennavaronados y en primera fila, cinco de los ocho agentes del GRP acusados de ejecutar extrajudicialmente a Dennis Hernández, la madrugada del 26 de marzo de 2015 en la finca San Blas, en San José Villanueva. Los otros tres están prófugos. Foto Roberto Valencia.
 
De espaldas, ennavaronados y en primera fila, cinco de los ocho agentes del GRP acusados de ejecutar extrajudicialmente a Dennis Hernández, la madrugada del 26 de marzo de 2015 en la finca San Blas, en San José Villanueva. Los otros tres están prófugos. Foto Roberto Valencia.

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