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El TSE no fracasará en 2018

Malcolm Cartagena

 
 

En los últimos días han aparecido en varios medios de comunicación, incluido en El Faro, algunas columnas de opinión en las que se vaticina el fracaso de la autoridad electoral en las elecciones del 4 de marzo. Pretendo mostrar en este artículo las cosas que se están haciendo de forma distinta a como ocurrieron en 2015, cuando efectivamente el TSE tuvo serios problemas, sobre todo en la fidelidad de los datos consignados en las actas de escrutinio y en la divulgación de dichos datos.

En primer lugar, y aunque suene cansino, ahora las reglas del juego están claras, pues la Sala de lo Constitucional no ha emitido sentencias que alteren profundamente el sistema electoral. Para hacer memoria, en el año 2014, a escasos cuatro meses de la elección, la Sala emitió una sentencia en la que habilitó el voto cruzado para las elecciones de marzo de 2015. Luego de un estira y encoge en la Asamblea, donde no hubo acuerdo; luego de que le tiraran la pelota al TSE, que a su vez le pidió aclaraciones a la Sala, el día 26 de diciembre (ya entre cohetes y salsa de pavo), se anunció la modalidad de mantener la unidad del voto como forma de aplicar el voto cruzado. A partir de ese día, se corrió para tener a punto el Instructivo de las Juntas Receptoras de Votos (JRV), que estuvo listo hasta el 18 de enero de 2015, apenas a mes y medio de la elección.

Lo anterior tuvo efectos terribles en las capacitaciones a los miembros de las JRV. Sin reglas claras a la hora de la capacitación, prácticamente se le explicaron dos modalidades: con y sin voto cruzado. Ahora, desde noviembre de 2017 se han mostrado las tres formas válidas de votación: sin preferencia (llamado tradicionalmente "por bandera"), con preferencia y la forma cruzada. No hay dónde perderse.

En segundo lugar, en esta ocasión las JRV se enfrentan al escrutinio de solo dos tipos de elección: diputaciones a la Asamblea Legislativa y Concejos Municipales. En el año 2015 se eligieron además diputaciones al Parlamento Centroamericano, lo que implicó que en todo el país tuviera que escrutarse una tercera papeleta que contenía 200 rostros. Esto afectó sustancialmente a aquellas circunscripciones pequeñas (como Cabañas, Chalatenango, Cuscatlán, San Vicente, La Unión, etc.) que sin duda habrían terminado mucho antes sus escrutinios de diputaciones y concejos municipales de no ser por este escrutinio previo. El mayor daño ocurrió en aquellas circunscripciones grandes como las de La Libertad y San Salvador, donde luego de terminar con ese escrutinio, las JRV tuvieron que enfrentarse a una papeleta mayor con hasta 240 rostros, lo que en la práctica llevó a que muchas mesas amanecieran contando votos.

Si se toman como base los tiempos de escrutinio reportados en 2015 y las pruebas internas que se realizaron recientemente con 360 papeletas, y si el voto cruzado no se incrementa sustancialmente, los tiempos de escrutinio de diputados en San Salvador estarían en el rango de 4 a 5 horas, por lo que se podría decir, responsablemente, que esta vez los resultados estarían cerca de la medianoche. Esto, sin olvidar que el resto de departamentos sin duda los transmitirán antes.

En tercer lugar, el método de escrutinio ahora es más sencillo. Hay al menos dos cambios con respecto a 2015 que respaldan esta aseveración. Por ejemplo, ahora la papeleta va numerada en cada columna partidaria, lo que vuelve más sencillo el dictado de las marcas de preferencia. Anteriormente se tenía que dictar el nombre de la candidatura y si el secretario en la JRV, como es natural, no conocía los nombres y ubicación de los diputados, perdía preciosos segundos buscándolos.

Por otra parte, ahora se vuelve al método de escrutinio utilizado en 2012, es decir, se hacen primero los tradicionales bloques de papeletas, para consignar el total de votos enteros por partidos. Luego se les sacan las preferencias a esos votos que las tuvieran, para pasar finalmente a sacar las fracciones y preferencias de los votos cruzados. En 2015 se hizo una especie de barrido en el que se fue escrutando papeleta por papeleta, según el tipo de voto, lo que en algunos momentos implicaba escribir, casi de manera simultánea, en tres instrumentos: ‘cuentavotos’, folios A1 y ‘cuentamarcas’.

En cuarto lugar, y quizás el más importante de todos, el personal de mesa ahora está siendo debidamente capacitado. Explico un poco cómo es este proceso. Para preparar a las 95 mil personas que integrarán las JRV, el TSE aplica un método en cascada. Este inicia con cerca de 80 personas de Capacitación, quienes capacitan a casi 700 personas de todo el país, llamadas facilitadores. Estos, a su vez, son las que capacitan a las JRV a lo largo de 3 jornadas. La primera ocurrió en las últimas dos semanas de noviembre y en las primeras dos de diciembre, siendo principalmente teórica. Y a partir de este año iniciaron las otras 2 (una en enero y otra en febrero), más prácticas y de 4 horas de duración cada una, en las que se hace énfasis en el conteo de los votos y el llenado de las actas.

A la fecha de este artículo, ya se capacitó al menos una vez a la mitad del universo esperado. Por ello puede asegurarse que, a esta hora, en una JRV conformada por 5 personas, ya 3 de sus integrantes saben qué hacer el día de la votación. Esto sin contar las capacitaciones que por su parte realizan los partidos como refuerzo a las personas que ellos han propuesto.

Finalmente, el TSE ha producido, con el apoyo del PNUD, un conjunto de herramientas tecnológicas para los miembros de las JRV. Primeramente, se ha habilitado un Aula Virtual, en la que se profundizan los temas vistos en las capacitaciones y se presentan otros contenidos relacionados que permiten formar más integralmente al miembro de mesa. Temas de inclusión, la mecánica del sistema electoral, son algunos de ellos, además de un simulador de votación que permite ensayar todas las formas válidas y no válidas de votación. También se han creado dos apps para dispositivos móviles: una que muestra los pasos que debe seguir el miembro de mesa el día de votación, por medio de videos cortos y animados; y otra que pone al alcance de la mano la normativa electoral: Constitución, Código Electoral, Ley de Partidos, etc.

En el año 2015 se nos señalaron dos grandes errores: el mal llenado de las actas y la nula divulgación de resultados preliminares la noche de la elección. Este artículo trata de desmontar la impresión de que el primero volverá a ocurrir. Hay pruebas fehacientes de que se está trabajando para que esto no pase de nuevo. Sobre el segundo hablaremos en otro artículo.

Malcolm Cartagena cuenta con 12 años de trayectoria en materia electoral. Ha participado como observador electoral certificado por la OEA y por el Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (CEELA) en varios países del mundo. Actualmente dirige capacitaciones y elabora materiales de divulgación electoral. Estudia Comunicaciones y es afiliado del partido FMLN.
 
Malcolm Cartagena cuenta con 12 años de trayectoria en materia electoral. Ha participado como observador electoral certificado por la OEA y por el Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (CEELA) en varios países del mundo. Actualmente dirige capacitaciones y elabora materiales de divulgación electoral. Estudia Comunicaciones y es afiliado del partido FMLN.

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