“Si solo hablamos de canchas o batucadas, no sabemos qué es prevención”

En la portada del programa de radio del martes 22 de enero de 2019 conversamos con Verónica Reyna, directora de Derechos Humanos del Servicio Social Pasionista, y Carlos Martínez, periodista de El Faro, sobre la ausencia de una propuesta de seguridad pública clara por parte de los candidatos presidenciales, y de las relaciones que los partidos políticos siguen manteniendo en secreto con las estructuras criminales con el objetivo de hacer trabajo territorial y ejecutar sus campañas para ganar elecciones. 

"Esto demuestra la dominancia y la capacidad de controlar el territorio que todavía tienen las pandillas a pesar de la reducción de homicidios y de los discursos gubernamentales", dijo Reyna en referencia a las declaraciones de la semana pasada del vicepresidente de organización de Arena, Eduardo Barrientos. El dirigente admitió, en este mismo programa, que a su partido le tocaba "pagar" o hacer "arreglos" con pandilleros para poder ingresar a los territorios y hacer campaña electoral.

Esta no es la primera vez que se conoce de negociaciones, contactos o pactos de los partidos políticos con las pandillas. El Faro lo ha revelado respecto a Arena, el FMLN y al candidato que lidera las encuestas, Nayib Bukele. Sin embargo, en la actual campaña electoral las fórmulas presidenciales de estos partidos han evadido debatir sobre la posibilidad de incluir diálogos con las pandillas dentro de una política de seguridad.

"No estamos diciendo que la negociación con pandillas sea la solución. Solo estamos diciendo que un gobernante debe tener varias opciones posibles ante la problemática", dijoel periodista de El Faro, Carlos Martínez, quien ha realizado una cobertura extensa del fenómeno de estas estructuras criminales en El Salvador. Hace menos de un año, en una entrevista concedida a El Faro, la Mara Salvatrucha dijo que mantenía en pie el ofrecimiento de discutir su desarticulación pero desde una mesa pública y con la intervención de las Naciones Unidas.

Martínez y Reyna considera que cualquier política de seguridad debe buscar "la comprensión del tejido social" que existe dentro de las comunidades, si se pretende "encontrar explicaciones profundidades a la manera en que se desarrolla y se perpetúa este fenómeno". En este sentido, Reyna explica que cualquier propuesta a la problemática pasa por estudiar las especificades de cada región, familia o individuo. "No podemos generalizar en la lógica de que las políticas públicas nos van a ayudar a recuperar territorios (...) Hoy todo mundo habla de prevención, pero rara vez nos explican qué entienden por ello. Porque si estamos hablando de hacer canchas o llevar batucadas, es que nadie tiene idea de qué hacer", cuestionó la también psicóloga. 

Ambos coincidieron en que no pueden proyectar qué va a ocurrir en términos de política de seguridad con el cambio de gobierno. Lamentan la ausencia de propuestas detallas en este aspecto y la negativa de los candidatos a debatir específicamente sobre las pandillas. "Lo que hay en este momento como propuestas no nos deja insumos para ser optimistas respecto a que ésta lógica cambie (la guerra entre pandillas y con las fuerzas de seguridad del Estado, y las políticas represivas). Nadie se va a atrever a desarrollar una estrategia que implique ese esfuerzo", sostuvo Reyna.

Un día después de esta entrevista, el candidato de Arena, Carlos Calleja, presentó su plan de gobierno. En el documento se lee que su posible gobierno renunciará a la guerra interminable contra las pandillas sin detallar qué acciones específicas llevará a cabo para hacerlo. Los planes mano dura en El Salvador, para el combate represivo hacia las pandillas, iniciaron con las gestiones de los expresidentes de Arena Francisco Flores (1999-2004) y Elías Antonio Saca (2004-2009). A partir de enero de 2015, el segundo gobierno del FMLN intauró una política de represión, una batalla frontal contra las pandillas que se mantiene vigente hasta la fecha. 

 
Publicidad
Publicidad

 
Publicidad

 CERRAR
Publicidad