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Multitudinaria protesta contra Bukele y el bitcoin se toma el Centro capitalino

Jueces, feministas, grupos indígenas, medioambientalistas, población LGBTIQ, estudiantes, médicos y otros más protestaron este miércoles, día de la independencia patria, contra el Gobierno de Bukele. Los cálculos más conservadores indican que en la manifestación participaron más de 5,000 personas. El presidente Bukele y otros voceros de Nuevas Ideas acusaron a los manifestantes de haber provocado hechos de violencia. En la manifestación acusaron a un grupo de encapuchados de ser enviados a desestabilizar y los apartaron de la protesta. 

 
 

Miles de salvadoreños salieron a las calles a protestar este 15 de septiembre contra la Presidencia de Nayib Bukele y su control de los otros poderes del Estado, en un hecho que marca el cierre de un ciclo en que las expresiones de disenso masivo habían sido pírricas. La marcha, que opacó la celebración oficial del bicentenario de la independencia, ha sido la expresión más grande de descontento popular en los 27 meses de gestión del presidente, cuyo trabajo, no obstante, sigue siendo respaldado por el 84 % de la población, según los últimos sondeos.

También fue la protesta más diversa desde junio de 2019. La manifestación aglutinó a familias enteras, jueces, médicos, veteranos de guerra, estudiantes, grupos feministas y de la diversidad LGBTIQ+, comunidades del área metropolitana y del interior del país, así como ciudadanos organizados de manera independiente y algunos líderes de la oposición política que ha sido reducida a sus mínimos por el bukelismo. Decenas de agrupaciones habían convocado a reunirse en el parque Cuscatlán y en la Universidad de El Salvador, y terminaron nutriendo la manifestación que abarcó varias cuadras de la capital, avanzó por la 25 Avenida Norte y la alameda Juan Pablo Segundo, hasta desembocar en la Plaza Morazán del Centro de la capital.

Las proyecciones más grandes señalan que la convocatoria de este miércoles podría haber superado las 15,000 personas, aunque el dato preciso es difícil concretarlo. Herramientas digitales como Map Checking permiten calcular la cantidad de personas en un área determinada. La Plaza Morazán, según la herramienta, tiene un área de unos 4,600 metros cuadrados y si se indica que por cada metro cuadrado hubo dos personas, Map Checking indica que la plaza llegó a albergar unas 7,000 personas en la hora de mayor concentración, que fue al mediodía. Eso sin tomar en cuenta a las personas que estaban sobre la Primera Calle Poniente y la Plaza Gerardo Barrios.

Miles de personas marcharon desde el parque Cuscatlán hasta la plaza Morazán en contra del gobierno del presidente Nayib Bukele. Las protestas se realizaron en el marco del Bicentenario de la independencia Centroamericana. Foto de El Faro: Carlos Barrera
 
Miles de personas marcharon desde el parque Cuscatlán hasta la plaza Morazán en contra del gobierno del presidente Nayib Bukele. Las protestas se realizaron en el marco del Bicentenario de la independencia Centroamericana. Foto de El Faro: Carlos Barrera

Durante la manifestación, que duró hasta el mediodía del miércoles, no se reportaron hechos de violencia de parte de la columna central de protestantes, salvo incidentes aislados que ya han levantado sospechas sobre el origen de todas las agrupaciones que hicieron el recorrido. Una motocicleta fue incendiada en la intersección de la alameda Juan Pablo Segundo con la 25 avenida norte, por manifestantes que abandonaron la protesta a los pocos minutos de haber iniciado la marcha, y que utilizaban gorros navarone y camisetas con el mismo estampado. El grupo fue marginado de la marcha por una cadena humana, para que no se confundieran con el resto. Cerca del mediodía, un cajero Bitcoin en la plaza Gerardo Barrios del centro capitalino, que no era el lugar de la concentración final, también fue incendiado, aunque hubo intentos por parte de otros manifestantes para que eso no ocurriera. La Policía Nacional Civil no estuvo presente ni brindó seguridad perimetral, a diferencia de lo que ocurrió en la protesta del 7 de septiembre pasado.

Este 15 de septiembre, las razones de la protesta fueron variadas. “El Bitcoin es la razón principal por la que protestamos. No pedimos la renuncia del señor Bukele, sino que pedimos que se vaya, ya no lo queremos más”, dijo Wilfredo Berríos, de 64 años, vocero del Frente Social y Sindical Salvadoreño (FSS), una agrupación surgida en 2005 durante la administración del presidente de Arena Elías Antonio Saca. “El incremento salarial que Bukele ha hecho solo sirvió para que se encarecieran los productos básicos y las familias siguen migrando al extranjero porque aquí no hay oportunidades”, agregó Berríos.

Gabriela Pereira, una joven feminista, acompañó la marcha de manera independiente para reclamar por el silencio official por la violencia de género. Comenzó a marchar junto con grupos feministas desde la Universidad de El Salvador y dijo a El Faro que su activismo se relaciona directamente con la lucha contra “el regimen” de Bukele. “Cada vez que hay una protesta, él está preguntando “¿y las feministas dónde estaban?. Nunca ha alzado su voz en contra de situaciones de violencia contra la mujer. En cambio, en otros casos insignificantes que sólo le benefician a él, sí está bien activo en redes”, dijo.

A la protesta también asistió una treintena de veteranos de guerra del departamento de La Paz. “Protestamos porque Bukele no cumplió con su promesa de aumentar 50 dólares cada año a la pensión de los veteranos de guerra, solo cumplió en 2019, ya nos debe 100 dólares”, dijo Francisco Rosales, de 58 años, uno de los voceros de la Asociación de Veteranos de la Fuerza Armada (Avenfaes). Rosales dice que peleó la guerra por el bando del Ejército hasta 1990, cuando lo hirieron en las faldas del volcán Chichontepec, en la zona paracentral. “La mayoría de compañeros veteranos, del Ejército y la guerrilla, creo que votaron por Bukele pero ahora decimos que no queremos su reelección porque eso sería imponer una dictadura”, dijo Rosales.

Sindicalistas y veteranos de guerra se apostaron en la Plaza Morazán para protestar contra el gobierno del presidente Nayib Bukele. Foto de El Faro: Carlos Barrera
 
Sindicalistas y veteranos de guerra se apostaron en la Plaza Morazán para protestar contra el gobierno del presidente Nayib Bukele. Foto de El Faro: Carlos Barrera

En la marcha participaron también más de 100 jueces y otro centenar de empleados judiciales. Es la segunda vez en una semana que protestan contra la reforma de la Ley de la Carrera Judicial que pretende jubilar a funcionarios mayores de 60 años y a aquellos que tienen 30 años de servicio, bajo el argumento de que pretende apartar a quienes sean corruptos. Al entrar en vigencia, un tercio de los 700 jueces del país cesarán de sus cargos de manera inmediata. Los jueces marcharon desde los tribunales de justicia de la capital y se incorporaron a la principal columna de la manifestación cuando esta avanzaba por la alameda Juan Pablo Segundo. “No defendemos la corrupción, sino todo lo contrario: si hay jueces con problemas de corrupción que se les aplique el debido proceso pero estas destituciones no pueden servir como instrumento político de nadie”, dijo la jueza Cesia Romero, una de las que participaron en la protesta. Antonio Durán, juez de sentencia que se ha convertido en uno de los voceros de la judicatura, también criticó la destitución de los magistrados de la Sala de lo Constitucional y la imposición de jueces sustitutos el 1 de mayo. “Los jueces impuestos no son jueces, sino que son operadores políticos de Casa Presidencial”, dijo Durán, en alusión a los magistrados que fueron nombrados por la Asamblea Legislativa gobernada por Nuevas Ideas.

“Es necesario contar con jueces independientes para que no resuelvan bajo ninguna presión política”, dijo el magistrado Martín Rogel. Sidney Blanco, juez de Sentencia de San Miguel, y exmagistrado de la Sala de lo Constitucional, dijo que protestaba contra “las violaciones constantes a la Constitución”.

De acuerdo a fuentes del sector justicia, la Corte Suprema evalúa la viabilidad de las reformas y por eso no han entrado en vigor. Eso fue lo que se discutió la semana pasada durante una reunión entre magistrados de la Corte Plena y jueces que se verían afectados por la reforma, según una de las fuentes.

Entre los manifestantes había gente que marchaba por primera vez, como Ángela Hernández, de 50 años, quien dijo que protestaba para apoyar a su hermana, una jueza de la República que prefirió no ser identificada. “Esta es la primera vez que salimos a marchar, vinimos ocho y lo hacemos por una causa justa y porque en nuestra familia ya hay tres nietos y por ellos es que lo hacemos, por su futuro” dijo. También hubo gente con temor a ser identificada. Como una mujer de Mejicanos, de 48 años, que dijo haber sido despedida en febrero de 2020 de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA) y asistió a la marcha para expresar su descontento con el Gobierno. “No solo vengo a protestar por los despidos arbitrarios sino también por las reformas a la Constitución, el Bitcoin, y porque quitaron a los magistrados de la Sala de lo Constitucional”. Explicó que no quiso identificarse porque cree que aun puede ganar el pleito jurídico para ser reinstalada en ANDA.

Mauricio Nieto, un artista escénico, calificó como un “atentado” que la administración Bukele no haya promovido leyes “en pro del ambiente, patrimonio o que beneficien al sector artístico y la educación artística”. Nieto también relacionó la manifestación de este miércoles con la causa antipatriarcal. Así lo decía un cartel con el que marchaba, rodeado de sus colegas actrices de teatro. “Nosotras reconocemos que no tenemos patria, sino más bien una matria, una madre tierra a la que debemos proteger. El patriarcado está en contra de eso. La patria es producto de una conquista y represión histórica”, dijo.

El joven Diego Chacón cargaba un cartel que decía “Judas vendió al maestro por treinta monedas. Y a vos, ¿cuanto te dieron en Chivo?”, haciendo referencia a los 30 dólares equivalentes en Bitcoin que el Gobierno repartió entre la ciudadanía para promover el uso de la nueva moneda, vigente desde el 7 de septiembre. Carlos Lara, otro joven de camisa colorida que marchaba al lado de Chacón, dijo que pertenecía al grupo Afrodescendientes Organizados Salvadoreños (Afros). “No tenemos nada que salir a celebrar del bicentenario. Han sido décadas de negación de la población afrodescendiente”, sostuvo. Pero su arenga iba más allá: “Estamos en contra de casi todas las decisiones que ha tomado este Gobierno. Toman sus decisiones y los que salimos afectados somos la población empobrecida por años”.

En la marcha no todas fueron opiniones consonantes. Alrededor de las reformas constitucionales que han sido propuestas por un equipo ad hoc dirigido por el vicepresidente de la República Félix Ulloa hubo señales de disenso. Gabriela Pereira, la joven feminista que marchó desde la UES, vestía un pañuelo verde que colgaba de su cuello en señal de respaldo a la despenalización del aborto. Mientras tanto, en la misma marcha, María Dinora Rivera y su esposo Balbino López decían estar en contra de la despenalización del aborto propuesta por el equipo ad hoc. “Eso de que van a aprobar el aborto también está mal, dicen que solo es en casos de que la madre esté en peligro pero eso es solo para ablandar para después meter todos los demás abortos”, dijo López, de 66 años. Él y su esposa habían llegado de manera independiente, desde Soyapango y, tomados de la mano, esperaban que la marcha diera inicio, a un costado del Hospital Rosales. Al igual que la joven Pereira, sin embargo, criticaron a Bukele por “no respetar la ley y por estar robando”.

Miles de personas protestaron en rechazo al gobierno de Bukele en un recorrido desde el parque Cuscatlán hasta la plaza Morazán en el Centro Histórico. En el mismo lugar Bukele celebró su triunfo presidencial el 3 de febrero del 2019. Foto de El Faro: Carlos Barrera
 
Miles de personas protestaron en rechazo al gobierno de Bukele en un recorrido desde el parque Cuscatlán hasta la plaza Morazán en el Centro Histórico. En el mismo lugar Bukele celebró su triunfo presidencial el 3 de febrero del 2019. Foto de El Faro: Carlos Barrera

Una cadena nacional y muchos tuits

A las 8 de la noche, a través de una cadena nacional pregrabada durante la tarde, Bukele se dirigió al país por primera vez en casi tres meses, después de que, el 24 de junio explicara en otra cadena cómo funcionaría la implementación del Bitcoin en El Salvador. En la cadena de este miércoles, Bukele dedicó varios minutos a deslegitimar la protesta ciudadana y a atacar a la comunidad internacional, a la que acusó de financiar a grupos de vándalos que protestaron este 15 de septiembre. “Esas personas, lamentablemente, son protegidos por algunos amigos de la comunidad internacional”, acusó. “Lo triste es que están financiando a una oposición perversa que no le importa dañar niños, ancianos”, dijo. “No vamos a permitir injerencia de ningún tipo”, dijo Bukele, en referencia a su relación con la comunidad internacional. Los embajadores invitados estuvieron todo el tiempo de pie, y con decenas de militares a sus espaldas, escuchando el discurso de Bukele

Luego Bukele explicó por qué en la marcha no había presencia de la Policía. “Acusan al Gobierno de represión cuando nunca los hemos reprimido. Fueron a luchar contra una dictadura que no existe... Aquí no hay una dictadura, aquí hay una democracia”, dijo Bukele, quien también rechazó que el Gobierno haya sido el responsable de los daños en la protesta. “Dijeron que eran infiltrados del Gobierno. ¿Acaso infiltramos todas sus manifestaciones? Porque siempre lo hacen, siempre golpean al que no está de acuerdo con ellos”, dijo. Luego amenazó con ordenar el uso de gases lacrimógenos en futuras marchas. “No hemos utilizado aun… porque no sé si algún día [la comunidad internacional] van a financiar tanto que vaya a ser necesario, espero que no… no hemos utilizado ni una sola lata de gas lacrimógeno, de las que muchos de ustedes en sus Gobiernos usan a diario”, señaló. 

Esto ocurrió a dos semanas de que la encargada de negocios de Estados Unidos en el país, Jean Manes, hiciera el pronunciamiento más fuerte que esa Embajada ha hecho contra el Gobierno de Bukele, comparándolo con Hugo Chávez y acusándolo de desmantelar la democracia. 

Durante la protesta, las redes sociales de funcionarios del gabinete, diputados, y los medios afines a ellos daban cuenta de una narrativa que intentaba demeritar la manifestación. El presidente de la Asamblea Legislativa, Ernesto Castro, por ejemplo, dedicó cuatro tuits con fotos de excomandantes del FMLN que se sumaron a las manifestaciones, para desacreditar la convocatoria. “Zombis políticos exhalando desesperación. Su miserable tiempo acabó, sumieron al país en desgracia, y quieren revivir su propio día de brujas, mancillando la gesta de hace 200 años”, dijo. En la protesta estuvieron presentes exdirigentes como Medardo González, Lorena Peña y Nidia Díaz. Castro también calificó de “bélicas” las distintas convocatorias hechas por los movimientos ciudadanos. Su única prueba era la camisa que portaba una supuesta manifestante en la que iba plasmada la imagen de las banderas de Arena y el FMLN unidas bajo la consigna “#Olvidemos El Pasado”. Ni Medardo González, ni Peña, ni Díaz ni otros miembros del Partido que El Faro pudo identificar en la marcha vistieron una prenda similar.

Mientras la mayor parte de los asistentes a la protesta se concentraban en la plaza Morazán, un reducido grupo destrozó la cabina del cajero Chivo en la plaza Gerardo Barrios. Foto de El Faro: Carlos Barrera
 
Mientras la mayor parte de los asistentes a la protesta se concentraban en la plaza Morazán, un reducido grupo destrozó la cabina del cajero Chivo en la plaza Gerardo Barrios. Foto de El Faro: Carlos Barrera

La narrativa de que los manifestantes recurrían a la violencia durante su marcha la ampliaron Diario El Salvador y El Blog, ambos medios oficialistas. En la cuenta de Twitter de Diario El Salvador solo se colgaron las fotografías y videos de un grupo de encapuchados que destruyeron mupis, algunos con publicidad gubernamental, y que quemaron una motocicleta estacionada en la intersección de la la 25 Avenida Norte, con la Juan Pablo Segundo, frente al hospital general del ISSS. En los videos, que también fueron compartidos por algunos diputados de Nuevas Ideas, se escucha la dirección de quien graba a los encapuchados “dale otra vez”. Las organizaciones ciudadanas que marchaban por esa misma zona, crearon una barrera humana para impedir que se les vinculara con ellos. Minutos más tarde, poco después de las 10 de la mañana, el grupo de encapuchados se dirigió al Parque Cuscatlán y subió caminando sobre la Alameda Roosevelt. Ahí, un reportero reportero de El Faro y otro de La Prensa Gráfica preguntaron a los miembros de este grupo el nombre de su agrupación y por qué habían incendiado la motocicleta pero no contestaron. “Dejá de preguntar pendejadas, nos hemos tapado la cara porque no queremos aparecer en nada”, dijo uno de los encapuchados. Luego el resto del grupo empezó a insultar a los periodistas mientras inspeccionaban las credenciales de los periodistas. Al periodista de La Prensa Gráfica le levantaron la camisa porque dijeron que querían ver si él no los estaba grabando con una grabadora escondida. El grupo se retiró caminando de los alrededores del Hospital Rosales.

Otra de las ideas que los medios oficialistas trataron de impulsar fue la de que personas de la tercera edad habían sido llevadas a la marcha sin información. Un reportero acerca su micrófono hacia un hombre a quien le pregunta “¿qué opina sobre el Bitcoin?”, él responde “que está muy bien”. La mujer que lo acompaña, y que lleva un cartel de “No al Bitcoin” lo corrige y le dice “no, no está bien”.

Paralelamente, el secretario de Prensa Ernesto Sanabria, se dedicó a despotricar contra medios como La Prensa Gráfica y los llamó “un reino de inconsistencias” por haber enviado a sus periodistas a cubrir la marcha, pero al mismo tiempo señalar al grupo de encapuchados que supuestamente se infliltró en las manifestaciones. “Los señores de @prensagrafica son un reino de inconsistencias, ya que el mismo José Roberto Dutriz ordenó que sus empleados y periodistas participaran en las marchas de hoy. ¿Ven porque han dejado de informar con objetividad a la sociedad y se han convertido en burdos activistas?”, sentenció.

Durante las tres horas transcurridas desde el arranque de las marchas a las 9:30 a.m. hasta las 12:30 del mediodía, el presidente Bukele no se había pronunciado respecto a lo que ocurría en las calles, ni siquiera para intentar deslegitimarlo, como lo ha hecho en ocasiones anteriores. Hasta este mediodía, la única publicación relacionada con el Bicentenario que había hecho este 15 de septiembre era un video elaborado por Presidencia de la Orquesta Sinfónica de El Salvador tocando el himno nacional en el Teatro Nacional de San Salvador. “Tus primeros 200 años no fueron los mejores, pero los 200 que vienen sí pueden serlo, todo dependerá de nosotros”, publicó.

A la 1:50 p.m. el presidente volvió a Twitter, esta vez para por fin arremeter contra las voces que lo acusan de dictador, tanto por sus acciones desde el #9F, cuando se tomó la Asamblea con los militares, como por las polémicas leyes y reformas aprobadas por sus diputados y aliados en la Asamblea desde el 1 de mayo 2021. “¿Y la dictadura?”, se preguntó, ante la nula presencia de policías y militares en las manifestaciones. Ya en 2020 había dicho durante una conferencia de prensa que si El Salvador viviera en una dictadura, habría mandado a “fusilar” a los magistrados de la Sala de lo Constitucional que sus diputados depusieron ilegalmente el 1 de mayo de 2021.

Bukele volvió a tuitear a eso de las 3 de la tarde para criticar el vandalismo. Adjuntó a su mensaje un video en el que se observa a una persona enmascarada derribando la vitrina del cajero Bitcoin en la Plaza Gerardo Barrios. "Dicen que el 'vandalismo' fue hecho por 'infiltrados', pero han hecho vandalismo en TODAS sus manifestaciones. Además, ¿por qué no se escuchan gritos de "deténganse" o "no hagan eso"? Lo que se escucha son APLAUSOS y VÍTORES; y ahí está la prensa", dijo. El cajero fue incendiado por manifestantes a eso del mediodía aunque, contrario a lo que dice Bukele, sí hubo manifestantes, entre ellos el estadounidense Marc Falzon, que trataron de impedirlo. Falzon publicó un video en su cuenta de Twitter sobre el incidente.

Juan Soledad cargó una cruz con una inscripción que decía, ''Los derechos Humanos nacieron en 1992 y los mataron en 2021''. Juan dijo que solo el hecho de una reelección presidencial es un claro abuso en contra de la sociedad salvadoreña. Foto de El Faro: Carlos Barrera
 
Juan Soledad cargó una cruz con una inscripción que decía, ''Los derechos Humanos nacieron en 1992 y los mataron en 2021''. Juan dijo que solo el hecho de una reelección presidencial es un claro abuso en contra de la sociedad salvadoreña. Foto de El Faro: Carlos Barrera


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