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Las plazas de la familia de Sánchez Cerén golpean a un maltrecho FMLN

El FMLN está a las puertas de elegir a una nueva dirigencia en su hora más oscura. Vapuleado en la contienda presidencial con el peor resultado electoral en su historia democrática, el partido de izquierdas se ha citado a una refundación pero es incapaz de dar explicaciones coherentes por las plazas de familiares de la élite del partido en el Ejecutivo.

 
 

Cuando el FMLN intenta salir en el atolladero en el que lo han dejado las derrotas electorales de 2018 y 2019, las denuncias por la asignación de puestos en el Gobierno de familiares del expresidente Salvador Sánchez Cerén y de otros líderes de la izquierda suponen un golpe más contra la credibilidad de un partido que en el pasado prometió combatir las irregularidades en el Estado.

El presidente Nayib Bukele ocupó sus primeras dos semanas de gobierno para desatar, a través de Twitter, un juicio público contra el FMLN, acusando a su último presidente y a varios de sus líderes por la contratación de 34 funcionarios que, según dijo, son parientes de la élite efemelenista. Aunque Bukele no presenta más pruebas que una relación derivada de la coincidencia de apellidos, ni revela el periodo en el que fueron contratados o si los perfiles no cumplían con los requisitos de las plazas, El Faro ha logrado confirmar que siete de los 10 señalados por Bukele -con nombre y apellido- sí son parientes directos de Sánchez Cerén que encontraron, en los 10 años de Gobierno del FMLN, un puesto de trabajo. Se trata de cuatro hijos; dos nietos y una nuera de la expareja presidencial.

Los señalamientos golpean todavía más fuerte por el escenario en el que han ocurrido: la víspera de unas internas que el FMLN vende como un proceso de refundación, pero que han sido puestas en entredicho por una candidata desconocida surgida desde la militancia. Cledys Molina, otrora líder del sector juventud, hace un llamado a la "coherencia" para que sus compañeros no voten a sus contendientes que, según ella, representan "continuismo" y están “viciados”. Molina sugiere malas gestiones de esos dos exfuncionarios del último Gobierno, pero también habla de irregularidades en el proceso.

Sin embargo, el llamado de la tercera candidata no ha logrado detener el choque de trenes entre el ex vicepresidente Óscar Ortiz, salpicado por los desaciertos del gobierno saliente en seguridad pública, economía y transparencia; y por su vinculación con José Adán Salazar Umaña. Este empresario, mejor conocido como Chepe Diablo, es señalado por el Estado salvadoreño y Estados Unidos de ser un capo de la droga. Arropado por la Comisión Política, también compite Arístides Valencia, el ex ministro de Gobernación. Cuando era diputado, Valencia prometió la entrega de millones de dólares a las pandillas a cambio de apoyo para la contienda presidencial en la que resultó electo Sánchez Cerén.

El buque del FMLN ya era un navío golpeado, a la deriva y con filtros de agua en su casco, cuando el excomandante guerrillero entregó la banda presidencial a Nayib Bukele el 1 de junio. Una prueba: los abucheos e improperios que recibió el político septuagenario provenientes de una multitud congregada en el centro histórico. Y eso que hasta ese momento no estaba sobre la mesa la contratación de un puñado de sus parientes en oficinas y ministerios adscritos a la Casa Presidencial. Sánchez Cerén, que llegó al poder como el más votado en unas elecciones (segunda vuelta), se despide ahora como el protagonista del último cuestionamiento de irregularidades cometidas durante los gobiernos del FMLN… a las vísperas de las internas.

En la campaña presidencial de 2014, y luego en su gestión, Sánchez Cerén se comparó con el expresidente uruguayo José Mujica, una especie de reserva moral de las izquierdas latinoamericanas por practicar una austeridad extrema. Ahora él se ha convertido en el símbolo de un partido que cometió las mismas irregularidades que alguna vez denunció: hasta mayo de 2019, al menos tres decenas de parientes de líderes del FMLN se beneficiaran de empleos en instituciones de gobierno y autónomas, según la denuncia del presidente Nayib Bukele.

Tras los nuevos casos revelados por Twitter por el presidente, Sánchez Cerén ha decido actuar en sintonía con su performance en el Gobierno: guardar silencio y desaparecer. Ni siquiera ha salido a desmentir o a explicar. Han sido sus compañeros de partido los que dan por hecho, al justificar todas las contrataciones, que la mayoría de los casos presentados por Bukele son reales. 

Sofía Sánchez (de vestido negro a la derecha) mientras el presidente Sánchez Cerén se toma una foto de familia después de la entrega de credenciales en marzo del 2014. Foto: Mauro Arias.
 
Sofía Sánchez (de vestido negro a la derecha) mientras el presidente Sánchez Cerén se toma una foto de familia después de la entrega de credenciales en marzo del 2014. Foto: Mauro Arias.

Un asunto (y un silencio) familiar

El silencio del expresidente y su entorno familiar, y las declaraciones de sus más cercanos colaboradores en el FMLN o dirigentes de ese partido no ayudan a esclarecer qué ocurrió en los últimos diez años. Bukele ha llamado a estas plazas, con ironía, la “fábrica de empleos” del FMLN, en alusión a un concepto que popularizó el ex presidente Mauricio Funes en su campaña presidencial.

Cuatro diputados, una dirigente del FMLN y el exsecretario de Transparencia de los dos gobiernos efemelenistas restan importancia y niegan que haya habido algún tipo de nepotismo. 

Otros, como la segunda al mando del partido, la exdiputada Norma Guevara, responden con intentos de justificación. “¿Adónde van a pedir trabajo los parientes de un funcionario? ¿Se tienen que ir a honduras a Costa Rica, adónde?”, dijo en una entrevista televisiva en Canal 12.

Al mediodía del jueves 6 de junio, El Faro buscó al expresidente en la colonia Layco de la capital. Sánchez Cerén nunca abandonó su vivienda, una construcción de clase media a orilla de calle, sin lujos, en la colonia Layco, contiguo a una zona en la que abundan la venta de repuestos para vehículos. En la acera o en la calle hay dos pick ups de última generación, de lujo y todo terreno. Uno es blanco y el otro rojo. Dos hombres, una con guayabera blanca y el otro con una camisa azul -de civil- portan un radio en la cintura y custodian la entrada.

Tras tocar el timbre, una mujer abre la puerta y asoma tímida la cabeza.

- ¿Esta es la casa del profesor Sánchez Cerén?
-¿Quién lo busca?
-Soy Jimmy Alvarado, periodista de El Faro. Me gustaría entrevistarlo.
- No -responde la mujer y procede a cerrar la puerta.

Uno de los miembros de la seguridad se acerca y toma la nota que la mujer rechazó. En la nota El Faro pide al expresidente una reacción por las plazas que obtuvieron sus parientes y los parientes de dirigentes del FMLN durante su gobierno y durante la administración de Mauricio Funes. "Le vamos a entregar la nota. Está perdiendo su tiempo. Él no está", responde el de seguridad.

Al cierre de esta nota, Sánchez Cerén no ha dado explicaciones a nadie sobre las plazas de sus parientes.

El presidente Salvador Sánchez Cerén brinda su segundo discurso del día, a tres años de su gobierno. Foto: Fred Ramos
 
El presidente Salvador Sánchez Cerén brinda su segundo discurso del día, a tres años de su gobierno. Foto: Fred Ramos

Nuevos casos para una vieja denuncia

En enero de 2015, seis meses después de que Sánchez Cerén asumiera la presidencia, El Faro reveló que una de sus nietas, Sofía Margarita Guardado Sánchez, había sido contratada en el Instituto Nacional de la Juventud desde el 1 de junio, el día en que asumió su abuelo.

Junto a Guardado Sánchez, el Injuve contrató a cinco subdirectores de los cuales solo uno cumplía con el requisito de tener título universitario, un requisito definido para las plazas de subdirección. La nieta del presidente, para entonces de 22 años, fue nombrada como Subdirectora de Promoción del Empleo Juvenil siendo apenas una bachiller que cursaba su tercer año de la Licenciatura en Relaciones Internacionales. Ella no reunía el perfil para la plaza que ocupaba, que exigía una carrera universitaria.

Su madre, Claudia Sánchez Villalta, estaba contratada en Cancillería como directora de Cooperación Descentralizada del Viceministerio de Cooperación para el Desarrollo. Su tío, Salvador Sánchez Villalta, ocupaba el cargo de gerente de Inclusión Social, en el Fondo Nacional de Vivienda Popular.

Cuatro años después, Bukele -que para enero de 2015 fungía como alcalde de Nuevo Cuscatlán y estaba en campaña para conquistar, con la bandera del FMLN, la alcaldía capitalina- rescató los casos de estos tres familiares en sus primeras denuncias lanzadas a través de su cuenta oficial en Twitter.

El 4 de junio de 2019, ordenó al ministro de Justicia y Seguridad que despidiera a “Antonio Maldonado Sánchez”, un “nieto” del expresidente con cargo de director de emisión de pasaportes en la Dirección de Migración y Extranjería. El portal de Transparencia señala que ese puesto era ocupado por Luis Antonio Sánchez Mejía, cuyo nombre se corresponde con el de uno de los nietos del expresidente, hijo de Salvador Sánchez Villalta (destituido ese 4 de junio). Según el diputado Santiago Flores, las contrataciones no las hizo el presidente y están en esos puestos por méritos propios. "Luis es un compañero con el que combatimos juntos en la guerra. Salvador y Claudia (Sánchez Villalta) también", dijo. Un día después Bukele ordenó el despido de Sofía, la nieta que todavía laboraba en Injuve, y de su madre, Claudia, que según el presidente ya no laboraba para Cancillería sino para una de las empresas estatales del Grupo CEL.

Bukele también ordenó el despido de Dolores Iveth Sánchez Villalta, con plaza en la Dirección General de Desarrollo Social del Ministerio de Relaciones Exteriores y a Fátima Carolina Sánchez Villalta, asistente de despacho en el Ministerio de Trabajo (otras dos hijas del expresidente). Cesó también a Irma Mejía Mejía, directora general de Centros Intermedios del Ministerio de Seguridad, cuyo nombre coincide con el de la esposa del hijo del expresidente, Salvador Sánchez Villalta. 

Las órdenes de despidos vía Twitter y los casos confirmados abren el debate sobre la transparencia en la asignación de cargos públicos y el uso de las instituciones del Estado como premios para familiares, amigos o militantes del partido en el gobierno. En 2009, recién estrenado en el poder, Mauricio Funes también hizo una denuncia similar por las “plazas fantasmas” descubiertas en el Centro Nacional de Registros para familiares de diputados y líderes políticos de Arena.

El golpe para las plazas ligadas a líderes del FMLN, esta vez, es además un asunto de coherencia. Funes y su gobierno denunciaron esa vieja práctica contra los gobiernos de Arena, y ahora son sus principales líderes los cuestionados por hacer precisamente aquello que antes denunciaban. En síntesis, el buque del FMLN, llega al puerto de las internas con un lastre: 10 años que finalizan con una denuncia que toca a la ética y la moral del partido: haber actuado como Arena.

Otro ejemplo: en septiembre de 2009, El Faro reveló que al menos seis parientes del ex presidente Antonio Saca y de su esposa, Ana Ligia, fueron contratados para trabajar en el servicio exterior, con sueldos que llegaban hasta los 4 mil dólares mensuales.

Diez años más tarde, la Revista Gatoencerrado publicó una investigación que reveló contrataciones de 14 familiares de funcionarios de alto nivel, de los dos gobiernos del FMLN, con sueldos de hasta $8,000 mensuales en el servicio exterior. La investigación, de la periodista Julia Gavarrete, fue realizada dentro de la Iniciativa para el Periodismo de Investigación en las Américas, del International Center for Journalists (ICFJ), en alianza con CONNECTAS.

Como ocurrió con las denuncias de los familiares de la última pareja presidencial en tiempos de Arena; con las primeras contrataciones en el Gobierno de Sánchez Cerén; con la investigación del servicio exterior de los últimos 10 años, el FMLN ahora también justifica esas contrataciones. "No todos traemos para la empresa privada. No es delito. No todo mundo trae para el sector empresarial", dijo la diputada Nidia Díaz en Órbita FM, el 10 de junio de 2019.

Óscar Ortiz durante su inscripción como candidato a la Secretaría General del FMLN, el 24 de abril del año 2019. Foto: Carlos Barrera.
 
Óscar Ortiz durante su inscripción como candidato a la Secretaría General del FMLN, el 24 de abril del año 2019. Foto: Carlos Barrera.

Hacer leña del FMLN caído

Cuando gobernó la alcaldía de San Salvador, Nayib Bukele fue sancionado por el Tribunal de Ética Gubernamental por haber nombrado a uno de sus hermanos, Yamil Bukele Ortez, como presidente del Instituto Municipal de Deportes. Otros dos familiares del entonces alcalde también se vieron envueltos en una polémica por posible nepotismo al haber fungido como asesores en la municipalidad. Estos otros familiares eran Arena Ortega, hermana de Gabriela Rodríguez de Bukele y Miguel Kattán, tío de los hermanos Bukele y exdirector de administración de aquella comuna capitalina.

En el nuevo gobierno, Kattán ahora ocupa el cargo de Secretario de Comercio e Inversión y Ortega ha sido nombrada como embajadora en Misión Especial en Cancillería.

En sus denuncias, Bukele no ha tenido filtros, y al menos en dos casos se le han señalado errores: el presidente aseguró que un "hermano" de la ex diputada Lorena Peña y otro "hermano" del exministro de Educación, Carlos Canjura, también tenían un puesto en oficinas de Gobierno. Peña, y el ex funcionario señalado como hermano de Canjura, desmintieron al presidente vía Twitter. 

Algunos dirigentes efemelenistas, como el diputado Jorge Schafik Hándal, cuestionan al presidente por denunciar un posible nepotismo cuando él mismo contrata a familiares en su gobierno. Hándal menciona los casos del tío de Bukele, Miguel Kattán e intenta hacer un paralelismo con las contrataciones de dos amigos de Bukele: Ernesto Castro, el secretario privado de la Presidencia y Michelle Sol, su esposa y ahora ministra de Vivienda. Bukele reconoció el 10 de junio de 2019 que Kattán es pariente suyo. "Él es pariente mío en séptimo grado de consanguinidad. La Ley de Ética dice cuarto grado de consanguinidad", aseveró.

Hándal, subjefe de fracción del FMLN, considera que no existe nepotismo en las contrataciones de los familiares de Sánchez Cerén, porque esos parientes estaban contratados en otras instituciones del ejecutivo y en autónomas, no en Presidencia de la República.

-¿Considera que actuó bien Salvador Sánchez Cerén al permitir que al menos siete parientes fueran contratados en el gobierno?
-Esos son otros 20 pesos si es ético o no.
-¿Considera que fue ética la contratación de parientes de Sánchez Cerén durante los gobiernos del FMLN?
-A mí me parece que ahí hubo un exceso. Pero también sucede lo siguiente. Puede que Salvador no dijo: mire, contrátelo. La gente llegó a pedir trabajo y les preguntaron: ¿y usted quién es? Fulano de tal. Y en la mente del funcionario: ‘ah, es pariente. Lo voy a contratar, porque es pariente del fulano’. La cultura nuestra es quedar bien con el jefe, aunque el jefe no te lo pida. Esa es la cultura que hay en este país. Todos la tienen. Por desgracia así nos educaron, aunque puede que no me guste esa es la cultura: quedar bien con el jefe, aunque no te lo pidan.

Tras las denuncias del presidente Bukele, el Tribunal de Ética se pronunció sobre aquellos casos que sí pueden considerarse como nepotismo, como ocurrió con la procuradora de Derechos Humanos, Raquel Caballero de Guevara. El artículo 6, literal H, dice que es una prohibición ética para los funcionarios "nombrar, contratar, promover o ascender en la entidad pública que preside o donde ejerce autoridad, a su cónyuge, conviviente, pariente dentro del cuarto grado de consanguinidad". En lo relacionado a conflictos de interés, el TEG ha actuado con claroscuros y señaló que se necesitan reformas para extender las prohibiciones en las contrataciones en el Estado. El martes 8 de enero de 2019, el TEG exoneró al diputado Guillermo Gallegos de posibles faltas éticas por haber favorecido con 550 mil dólares al firmar y votar asignación de recursos a una oenegé fundada por su esposa.

Pero incluso más allá del debate, lo de Bukele parece una acción estratégica en tiempos en lo que el FMLN parece no conectar pie con bola. Desde que ganó la presidencia, Bukele ha lanzado mensajes que apuntan hacia un objetivo político claro: acabar con las que durante tres décadas fueron las dos principales fuerzas políticas del país. Por un lado está Arena, con sus 20 años de gobierno, un presidente que fue a juicio por corrupción y otro que paga una condena de 10 años por el desvío de más de 300 millones de dólares. Por el otro está el FMLN, que fue el otrora principal partido de oposición que llegó al Ejecutivo en 2019 con una promesa de cambio, pero que se desvió desde su primer gobierno. El frente tiene a su primer presidente asilado en Nicaragua, mientras en El Salvador es acusado de corrupción por el desvío de más de 350 millones de dólares.

De los dos grandes partidos que hicieron la guerra y la paz, el FMLN es ahora mismo el blanco más débil en las turbulentas aguas que ahora domina Bukele. Entre 1994 pasó de tener una de las fracciones legislativas más fuertes, el control del Ejecutivo (con su llegada en 2009) y del Legislativo (entre 2009 y 2019) a ser un partido sin trascendencia en la Asamblea Legislativa (con apenas 23 diputados). Arena, en cambio, aunque no ha logrado retornar al poder desde que lo perdió en 2009, mantiene casi inamovible su voto duro, más de 800 mil electores que le permitieron dominar la Asamblea Legislativa con 37 diputados y que podrían, de mantenerse firmes, permitirle seguir siendo el principal partido de oposición en 2021 frente a un Bukele que ya ha adelantado sus intenciones por sacarlos de la Asamblea. Pero es importante insistir: en ese escenario, por ahora, el FMLN es el partido más débil.

Sumado a las contrataciones de familiares, al FMLN se la achacan las denuncias de corrupción contra Funes; la entrega de sobresueldos a sus funcionarios, incluido Sánchez Cerén, cuando fungía como vicepresidente y ministro de Educación ad honorem; la investigación por lavado de dinero contra Alba Petróleos; la trama de presuntos sobornos para favorecer a la empresa que dejó inconclusa la presa hidroeléctrica El Chaparral; los pactos con las pandillas y luego las violaciones a los derechos humanos en la guerra contra las pandillas… Más reciente, otro golpe para la moral de la otrora gran fuerza de izquierdas ha sido el abandono a las víctimas de la guerra al promover, junto a Arena, una nueva ley de amnistía.

Lo de las plazas para parientes de la élite efemelenista es sal de mar para heridas preexistentes en ese viejo FMLN. "El expresidente tenía una veintena... y vamos a salir con otros más. Tenía una treintena de familiares directos en el gobierno. Hijos, hijas, nueras, yernos, nietos, nietas, esposos de las nietas. Tenía una treintena de familiares trabajando en el ejecutivo", dijo Bukele el 10 de junio, en la segunda reunión pública del Consejo de Ministros.

El profesor Salvador Sánchez Cerén fue uno de los máximos dirigentes de las Fuerzas Populares de Liberación, una de las organizaciones que integró la guerrilla, bajo la bandera del Frente Farabundo Martí, que combatió a la dictadura en una cruenta guerra entre 1980-1992. Un símbolo para aquella fuerza, un ícono que logró retener la presidencia en 2014 con el mayor número de votos registrados en una segunda vuelta. En definitiva, Sánchez Cerén representaba el último gran comandante en ejercicio de poder político dentro del partido de aquellos que hicieron la guerra y firmaron la paz. “Ejerceré la presidencia con honradez, austeridad, eficiencia y transparencia", prometió en su discurso de toma de posesión el 1 de junio de 2014.

Seis meses después, en enero de 2015, El Faro reveló que Sofía Guardado Sánchez, nieta del presidente, había sido contratada como subdirectora del Instituto Nacional de Juventud (Injuve). Cuatro años después, más nombres se han sumado a esa lista. 

El ministro de Gobernación, Arístides Valencia durante el lanzamiento del Plan Navidad Segura, el 14 de diciembre de 2015. Valencia era diputado del FMLN cuando, en 2014, se sentó a discutir los términos de una alianza con jefes pandilleros con motivo de la elección presidencial de ese año. Valencia admite que tuvo esa reunión en la que promete costear la renovación de DUI para pandilleros, pero alega que se está malinterpretando lo que entonces se conversó. Foto: Ministerio de Gobernación.
 
El ministro de Gobernación, Arístides Valencia durante el lanzamiento del Plan Navidad Segura, el 14 de diciembre de 2015. Valencia era diputado del FMLN cuando, en 2014, se sentó a discutir los términos de una alianza con jefes pandilleros con motivo de la elección presidencial de ese año. Valencia admite que tuvo esa reunión en la que promete costear la renovación de DUI para pandilleros, pero alega que se está malinterpretando lo que entonces se conversó. Foto: Ministerio de Gobernación.

El exsecretario de Transparencia, Marcos Rodríguez, defiende al expresidente Sánchez Cerén. “¿Puede decirme cual es la disposición de la Ley de Ética Gubernamental que se estaría violando? La ética tiene una dimensión cultural, relacionada con entendidos sociales, y otra legal. Nadie puede demandar el incumplimiento de un mandato de ley que no existe”, respondió.

En octubre de 2015, el diputado de Arena David Reyes exigió a Rodríguez, vía Twitter, que explicara la contrataciones de dos de sus familiares en el Ministerio de Salud. Su esposa, Verónica Villalta, se convirtió en directora de Fosalud en el gobierno de Mauricio Funes. Y su hija, Nadia Patricia, ocupó un cargo en la Dirección Regional de ese ministerio. Rodríguez, que en el Gobierno de Mauricio Funes fue subsecretario de Transparencia, respondió en esa ocasión que sus parientes habían sido nombradas, por sus méritos y experiencia, antes de que él llegara al gobierno.

Para el diputado Damián Alegría, la denuncia del presidente “no tiene sustento” porque él ha hecho lo mismo. “Es un show lo que está haciendo Bukele, porque él está contratando gente que son familiares también. Su tío... Está haciendo un show. Condeno a otro, pero yo hago lo mismo. Entonces, ¿dónde está el tema?”, dijo.

Según Alegría, Bukele se estaba vengando del FMLN y el diputado Santiago Flores dijo que defenderían a todos los empleados públicos que fueron despedidos por el nuevo gobierno, incluidos los parientes de Sánchez Cerén.

“Son alrededor de 500 despedidos y solo se han centrado en 19 personas. Nos quieren poner a bailar con un tema de redes de contratación de hijos y familiares. Son personas que vienen por sus méritos. Ellos no fueron contratados por Salvador. Ellos fueron contratados antes. Tenemos que pelear por los compañeros, por todos los despedidos que tienen derecho a trabajar por sus familias”, dijo Flores.

El FMLN pasó de ganar las elecciones en 2014 a quedar en tercer lugar en las elecciones del 2 de febrero de 2019. No solo perdió la presidencia de El Salvador, también registró la peor votación de su historia. Quedó relegado a ser el segundo partido de oposición, detrás de Arena. Ahora, con una bancada de 23 diputados, es un partido irrelevante en la toma de decisiones en la Asamblea Legislativa y ahora intenta recuperarse a dos años de las próximas elecciones legislativas.

Cledys Molina es la única mujer en competir por la secretaría general del partido de izquierda, y denuncia que los apoyos de la actual Comisión Política favorecen solo a dos de los candidatos en contienda. Foto: Carlos Barrera
 
Cledys Molina es la única mujer en competir por la secretaría general del partido de izquierda, y denuncia que los apoyos de la actual Comisión Política favorecen solo a dos de los candidatos en contienda. Foto: Carlos Barrera

Este 16 de junio, el FMLN debe elegir a su nuevo secretario general. Compiten una desconocida que pide no votar por el continuismo y candidatos viciados y dos exfuncionarios del gobierno saliente. Uno fue captado en video en negociaciones con líderes de las pandillas y el otro creó una sociedad junto al presunto líder del Cártel de Texis, Chepe Diablo.

El 7 de junio, El Faro intentó obtener una entrevista con el secretario Medardo González en la sede 1316 del FMLN. Se le pidió reaccciones sobre las plazas de la élite efemelenista y sobre el futuro del partido. González estaba en una reunión y pese a la espera no atendió a El Faro. Se le hizo llegar una carta, pero al cierre de esta nota no hubo respuesta.

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