Publicidad

Oscuro: cuando la Policía decide que un cómic es ilegal

La Policía Nacional Civil (PNC) censuró un cómic que narra las aventuras de un expandillero devenido superhéroe. Mientras que la institución que apadrinó el proyecto defiende que es de prevención, la Policía dice que el cómic hace apología y promueve antivalores. De fondo, Oscuro retrata una ejecución extrajudicial cometida por policías. El relator especial para la Libertad de Expresión de la CIDH denuncia la censura.

 
 

Un expandillero redimido en superhéroe combate a las pandillas. Esa es la trama principal del cómic Oscuro censurado por la Policía. 
 
Un expandillero redimido en superhéroe combate a las pandillas. Esa es la trama principal del cómic Oscuro censurado por la Policía. 

En noviembre de 2018, las aventuras de un expandillero convertido en superhéroe finalizaron cuando la Policía Nacional Civil sacó de circulación el cómic Oscuro, una ficción por entregas que tenía como objetivo prevenir que jóvenes de comunidades en riesgo ingresen a las pandillas. La Policía censuró el cómic porque no toleró el pasado pandilleril del personaje, pero también porque denunció una ejecución extrajudicial cometida por los policías de la historieta, una metáfora que evoca a las violaciones de derechos humanos cometidas por policías reales.

El 19 de noviembre, cuando Gersán Pérez, jefe de la delegación policial de San Vicente anunció el decomiso, Oscuro estaba a punto de desenmascarar a unos empresarios de maquilas que esclavizaban a sus empleados. La trama fue interrumpida porque los vigilantes, a juicio de la autoridad, están proscritos, pero no por enmascarados, como le sucede a Batman o a Green Arrow. La Policía, convertida en aparato censor, sostiene que Oscuro (una especie de Cyborg salvadoreño con piernas y brazos robóticos) incita a la violencia y enaltece los antivalores de las pandillas.

La historia del cómic es sencilla y repite los patrones de algunos de los personajes más famosos de la industria como Deadpool, convertido en un rentable personaje de Hollywood: exdelincuentes que devienen en héroes o justicieros que luchan contra los malos, vengan de donde vengan. Pero la Policía, sin amparos técnicos ni legales, sentenció que el cómic puede confundir a los jóvenes receptores. En concreto se queja de una escena en la que una pareja de policías persigue, somete y ejecuta a un expandillero con un tiro en la sien. Esta escena ocurre en el número dos de Oscuro. La Policía no la toleró. “Si no se explica, puede entenderse que es una actuación normal de la Policía”, dice Gersán Pérez.

En 2018, la misma Policía que ha censurado un cómic por hacer “apología del delito” fue señalada como el ente gubernamental más denunciado por violar los derechos humanos en El Salvador. Recibió 1 064 denuncias según la Procuraduría de Derechos Humanos. Desde 2015, además, la PDDH investiga más de 50 casos por ejecuciones extralegales cometidas por agentes de la corporación. En tres casos: San Blas, Pajales y San Felipe , la institución concluyó que existieron ejecuciones extrajudiciales contra una docena de víctimas, mientras que la versión policial habla de enfrentamientos entre policías y pandilleros.

—No se puede negar que han ocurrido ejecuciones extrajudiciales. Es más, agentes han enfrentado procesos judiciales por masacres, como la de San Blas –dijo El Faro a Gersán Pérez.
—No vamos a decir que no existe, pero al plantearlo en el cómic, los jóvenes pueden llegar a malinterpretar -responde el jefe policial.
—Algunos más bien podrían sentirse identificados.
—De repente puede haber dos o tres policías que puedan creer que estamos en guerra. Pero es algo que pasa de abajo hacia arriba, no es que las jefaturas anden dando la orden de tomar la justicia por sus manos o tratando a los pandilleros de ratas.

En su afán de persecución a un cómic, la Policía pasó por alto uno de los principios recogidos en uno de los acuerdos internacionales a los que las democracias, como la salvadoreña, a menudo suscriben: la Convención Americana de Derechos Humanos. En su artículo 13, el documento establece que la libertad de expresión y pensamiento "comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección".

Para Edison Lanza, relator especial para la Libertad de Expresión de la CIDH, la preocupación de las autoridades de que se malinterpretaran los cómics por falta de inducción, no justifica la acción emprendida: "La decisión administrativa de una autoridad sin ningún acta judicial es un acto de censura", y explica que la finalidad de documentos como la Convención Americana es que todo lo que se produce sea difundido y reproducido, de manera que el debate sea público y no reducido al criterio de unos pocos. "La crítica y la alegoría -sostiene- no están prohibidas en una democracia".

Oscuro también lucha contra malos policías. En el número dos, una pareja de policías somete y ejecuta a  un expandillero. 
 
Oscuro también lucha contra malos policías. En el número dos, una pareja de policías somete y ejecuta a  un expandillero. 

El superhéroe incomprendido

Lentes de sol y una pañoleta hacen las veces de antifaz para Oscuro, el alter ego matón de Óscar que sorprende a ladrones, pandilleros, empresarios corruptos y malos policías para darles un escarmiento. Su aparición no depende de ninguna señal de alerta, y tampoco hay quienes clamen por él cuando se sienten en peligro, porque en realidad sus actos de heroísmo están más bien enfocados en rescatar a los marginados que, como él antes de su conversión, viven en zonas peligrosas.

La historia de Oscuro se empezó a trabajar seis meses antes del decomiso, en abril 2018, y se distribuyó de golpe en cuatro tomos, sin otro título más que el del número de la serie que representan. El cómic fue apadrinado por la Fundación Nacional para el Desarrollo (Funde) y creado con el objetivo de servir como una especie de fábula con moraleja en programas de prevención de violencia.

Aunque no se repartió en todo el país, sí se priorizó su llegada a los municipios en los que los índices de violencia, según la Funde, requerían una intervención de este tipo. Además de San Vicente incluían a Sonsonate, La Libertad, San Martín o Ciudad Arce. Pero la Policía no entendió el objetivo o no quiso entenderlo. A esa lógica, nadie en la institución le ve fallas, ni siquiera el director, Howard Cotto. Es más, lo justifica como “un proceso administrativo”, uno que se ciñe a sus deberes como vigilantes de la seguridad y el orden. La incautación, según Cotto, está amparada en la consideración que ellos hicieron de que los paquines son “constitutivos del tipo penal que se llama apología del delito”.

El cómic cuenta la historia de un pandillero retirado a la fuerza. Óscar era uno de esos con poder sobre decisiones como a quién rentear y cómo vengar los ataques de sus rivales. Hasta que, en uno de esos ajustes de cuentas, la pandilla contraria terminó matando a su hermano menor, aunque la idea era acabar con ambos. Sobrevivió apenas; perdió tres de sus cuatro extremidades y, sintiéndose inútil, quería morirse. Pero entonces unos científicos decidieron ayudarlo y, a cambio de que desechara cualquier idea de venganza, lo convirtieron en un hombre biónico, aunque él disimula sus poderes movilizándose en una silla de ruedas. Es, pues, un vengador anónimo cuya misión es rescatar a otros jóvenes para los que la idea de la pandilla es seductora.

Oscuro vigila una ciudad sin nombre en donde, por donde se vea, la violencia y la desigualdad están siempre presentes: hay pago de renta, abandono de los padres a causa de la migración, jóvenes que viven en la calle y roban para comer, jóvenes que extorsionan para la pandilla, agresión y violación a menores de edad, jóvenes que encuentran en la pandilla una familia… Una metáfora a El Salvador real.

En el cómic, las pandillas son representadas por los Dragones y Serpientes, que evocan la rivalidad las pandillas Mara Salvatrucha 13 y las dos facciones del Barrio 18. Los creadores, de hecho, decidieron no firmar el material y mantenerse en el anonimato porque temían la reacción de las pandillas, según explicó a este periódico uno de los involucrados en el proceso y que habla con la condición de anonimato. Nunca previeron que quien reaccionaría en contra del material sería la Policía.

La paternidad de Oscuro es uno de los secretos mejor guardados entre los involucrados en el proyecto. Algunos de ellos incluso por contrato. El Faro confirmó que la firma canadiense Big Bad Boo está detrás de la línea gráfica y conceptualización de los personajes de la saga. Se trata de una productora que se especializa en series animadas para televisión que busca educar a niños sobre distintos estereotipos y lenguajes. Sus creaciones son transmitidas en la televisión pública estadounidense y otros 30 países alrededor del mundo, y entre los títulos más conocidos están Las 1001 noches, La jueza Jodhi y Mixed Nutz.

La concepción de Oscuro supuso un viaje a El Salvador para tener una base sobre la problemática pandilleril que diera soporte a la historia: consultaron investigaciones académicas y publicaciones en línea sobre el fenómeno de las pandillas; se reunieron con instituciones y fundaciones que hacen trabajo de prevención de la violencia y reinserción, o que desde el periodismo intentan explicar a las pandillas. El Faro se comunicó vía correo electrónico con Aly Jetha, uno de los fundadores de la compañía, para conocer más sobre la conceptualización de los paquines, pero al cierre de esta nota no hubo respuesta.

Una vez que se concluyeron los primeros borradores del cómic, se hicieron pruebas piloto en distintas escuelas para observar la reacción de los jóvenes al leerlo. “El cómic no va para jóvenes que viven en la Escalón o San Benito, es para que se vean reflejados los que viven en esa realidad”, explica Roberto Rubio, director ejecutivo de Funde, respecto a que las únicas observaciones que recibieron fue que el lenguaje utilizado era “muy violento”. A la versión que finalmente se imprimió (un tiraje de 120 mil cómics) se le eliminaron expresiones como cabrón, pendejo, entre otras que son consideradas “malas palabras”.

Antes de convertirse en Oscuro, Óscar era un pandillero de los Dragones que fue traicionado por su propia pandilla. 
 
Antes de convertirse en Oscuro, Óscar era un pandillero de los Dragones que fue traicionado por su propia pandilla. 

A la caza de Oscuro

La vida superheróica de Oscuro transcurrió sin ningún arrebato alrededor de mes y medio desde que se hizo la repartición de los cuatro ejemplares. Todo fue que a algunos vecinos en el municipio de San Vicente les escandalizó ver en manos de sus hijos una historieta en donde el 80 % de los personajes retratados son pandilleros de ficción. Los tomos se habían empezado a distribuir en agosto 2018 y la PNC no tenía idea de su existencia ni de su contenido. Hasta que, durante un patrullaje, según versión policial, algunos padres de familia les empezaron a preguntar por “los paquines de los pandilleros”. Se los mostraron y no tomó mucho tiempo para que lo retratado en esas páginas les incomodara.

La intolerancia hacia Oscuro sobrepasa a las autoridades y está alimentada por una sociedad a la que un pasado en la pandilla y la rehabilitación le parecen términos irreconciliables . No importa si uno de sus miembros dice que la dejó por la religión o si un cómic lo convierte en superhéroe; mientras más lejos, mejor.

Los cómics a los que tuvo acceso la Policía habían sido repartidos en el Instituto Nacional de San Vicente. Los agentes empezaron a indagar sobre qué otros lugares había encontrado Oscuro como guarida y se encontró con los centros de alcance monitoreados por el Centro Municipal de prevención de la violencia. Se trata de espacios financiados por la Agencia Internacional de Desarrollo (AID) y coordinados por las alcaldías, que sirven como espacios de formación y esparcimiento para niños y jóvenes. Ahí tampoco la misión de Oscuro y su historia parecieron honrosas. “Como municipalidad no autorizamos la entrega porque tenía imágenes bastante violentas y no consideramos que fuera conveniente”, asegura la coordinadora, Patricia Henríquez. Una llamada de Gersán Pérez bastó para que una patrulla fuera por ellos.

Fue así como la Policía recolectó 1 500 ejemplares de un cómic seriado. Cuando el decomiso se conoció, los miembros de Funde se pusieron en contacto con el director Howard Cotto, según él mismo relató, para explicarle que la finalidad de esos cómics no era hacer atractiva la pandilla para los jóvenes, sino prevenir que la vieran como una alternativa. Sobre la diferencia de criterio, el director agregó que “Ya en eso ya no me meto, porque vos podés pensar de una forma y ahí si ya no tenemos nosotros la última palabra”.

Esta es la segunda vez que una dependencia del gobierno de Salvador Sánchez Cerén frena la libre circulación de un material que toca el tema de las pandillas. Este es el mismo gobierno que un mes antes incautar a Oscuro presentó un anteproyecto de Ley de Espectáculos Públicos que pretende poner como prerrequisito a los contenidos radiales y televisivos, la evaluación y monitoreo por parte de un organismo estatal. El mismo al que el tema de las pandillas asusta hasta en libros de corte académico, como El niño de Hollywood , que fue detenido en aduanas porque un delegado de la institución llegó a considerar que el tema (la historia de la Mara Salvatrucha explicada a través de la vida de un expandillero) no era apropiado.

Científicos le reconstruyeron el cuerpo con partes biónicas a cambio de una promesa: luchar contra las pandillas y prevenir que más jóvenes se unan a ellas. 
 
Científicos le reconstruyeron el cuerpo con partes biónicas a cambio de una promesa: luchar contra las pandillas y prevenir que más jóvenes se unan a ellas. 

PNC: “Es un superhéroe pandillero”

Posterior al decomiso del cómic, la Policía intentó analizar a Oscuro e incluso hizo un perfil psicológico de los personajes que aparecen en él, para intentar justificar por qué no era una herramienta válida de prevención de la violencia. El Faro intentó obtener una copia del diagnóstico, pero Gersán Pérez dijo que se trataba de un documento interno que no podía compartirse, y del que solo dijo que describía al personaje principal como machista, con sentimientos de impotencia y venganza.

Si la supuesta apología del delito que promueve Oscuro fuera el verdadero problema de las autoridades con el cómic, en este país no tendrían cabida historietas de ningún tipo. Y aunque disfrazan la censura con una leguleyada, las explicaciones de la Policía sobre el porqué Oscuro tenía que salir de circulación es tajante: "Lo que sucede -explica Pérez- es que están creando un superhéroe pandillero que actúa al margen de la ley. ¿Qué pasa si a partir de lo que aparece retratado ahí la pandilla nos viene a buscar?"

Para Raúl García, coordinador del área de Seguridad y prevención de Funde, el bloqueo de un cómic cuya transgresión consiste en convertir a un expandillero en un superhéroe demuestra que no hubo esfuerzo por comprender el enfoque de justicia restaurativa. “Oscuro representa una filosofía bastante cristiana de redención”, dice y lo compara con el personaje de Pablo de Tarso de la Biblia, quien pasó de ser cazador de cristianos a uno de los más importantes difusores del cristianismo. No se puede hablar de reinserción, dice, si se prefiere que queden marginados. El decomiso, agrega, supone un nivel superficial de lectura. "La idea era no decir que se trataba de material para la prevención de la violencia para evitar predisposición sobre el contenido". No hubo esfuerzo por comprenderlos.

El destierro de Oscuro de la cabecera vicentina terminó en un aviso a la Fiscalía General de la República para que se evaluara si la presunción de la PNC era acertada o no. Roberto Rubio fue llamado a dar la versión de Funde: "Fui para decirles que estaban completamente equivocados. La Fiscalía no ha logrado probar que esto promueva la violencia". Por ahora, sin embargo, Oscuro sigue detenido en la delegación de San Vicente o, más bien, los 1 500 ejemplares siguen apilados en cajas en la delegación a la espera de que un juez o la Fiscalía resuelvan su futuro. “Estamos esperando la orden de un juez para proceder con la destrucción del material”, dice Gersan Pérez.

Oscuro también lucha contra las violaciones sexuales a menores. En El Salvador real, las resoluciones de los jueces que absuelven a acusados de violar a menores de 15 años están llenas de justificaciones en defensa del amor, de las costumbres de la sociedad o del anhelo de que víctima y victimario formen un hogar. Solo uno de cada 10 casos denunciados termina en condena.
 
Oscuro también lucha contra las violaciones sexuales a menores. En El Salvador real, las resoluciones de los jueces que absuelven a acusados de violar a menores de 15 años están llenas de justificaciones en defensa del amor, de las costumbres de la sociedad o del anhelo de que víctima y victimario formen un hogar. Solo uno de cada 10 casos denunciados termina en condena.

Publicidad
Publicidad

 CERRAR
Publicidad