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El Salvador

La plaza le pierde respeto a la pandemia

Aunque el Colegio Médico calcula que siguen muriendo entre seis y hasta diez personas al día por la pandemia de covid-19, muchos salvadoreños han normalizado el regreso a las plazas, los centros comerciales, los bares y los estadios. Una feria en el Centro de San Salvador, a un año de la declaratoria de cuarentena nacional, permite ver como la sociedad ha perdido el miedo y convive con la enfermedad.

 
 

Hay una feria en el Centro de San Salvador. Bajo siete canopies con logos de la Alcaldía de San Salvador, colocados en la Plaza Morazán, hay ventas de ropa, libros, café, dulces. El humo de la carne asándose en una parrilla se mete en los ojos. La plaza es un hervidero de gente, entre comensales, transeúntes o personas que se han sentado a escuchar a un hombre que alterna entre cantar canciones de bachata o de banda y contar chistes con un micrófono y una pequeña bocina. La mayoría usa mascarillas, pero abundan quienes la llevan en la barbilla o simplemente no la llevan. Es 13 de marzo de 2021 y la escena no podría ser más distinta que hace un año.

La Plaza Morazán en el Centro Histórico lució abarrotada de personas el 13 de marzo del 2021, a un año de que inició la cuarentena debido a la pandemia causada por la covid-19. Foto de El Faro: Carlos Barrera
 
La Plaza Morazán en el Centro Histórico lució abarrotada de personas el 13 de marzo del 2021, a un año de que inició la cuarentena debido a la pandemia causada por la covid-19. Foto de El Faro: Carlos Barrera

El 13 de marzo de 2020, la Presidencia envió a la Asamblea dos decretos para suspender los derechos de tránsito y circulación, que se aprobaron dos días después. Las plazas empezaban a vaciarse aún antes de que policías y soldados desalojaran a las personas y a los vendedores.

Solo habían pasado dos días desde que la Organización Mundial de la Salud declaró al covid-19 como pandemia, y El Salvador anunció el cierre de sus fronteras. Decía el presidente Nayib Bukele: “A todo el pueblo salvadoreño:  Esta pandemia no es un juego, no es un escándalo o una exageración. Mirémonos en el espejo de los países en crisis. Si no es estrictamente necesario: NO SALGAN DE SU CASA”.

No había hace un año ningún caso de covid-19 en el país. Ahora ha habido 62,086 casos y 1,950 fallecidos, según las cuestionadas cifras oficiales. El pico de contagios, según esa misma fuente, se alcanzó en agosto de 2020, cuando se llegó a 445 casos confirmados en un día. Para junio del año pasado, un documento interno del Ministerio de Salud aseguraba que ya se habían realizado más de 600 entierros con el protocolo covid. “El virus ha arrasado familias enteras”, me dijo un médico de un hospital público esta semana. Pero parece que el país ha pasado la página del virus y que los salvadoreños ya apenas le temen.

Los informes de movilidad comunitaria de Google, que la compañía produce recogiendo datos de los teléfonos celulares de sus usuarios, registraron, a principios de abril de 2020, un 81 % de reducción en las visitas a comercios como restaurantes y centros comerciales en El Salvador, y un 72 % de disminución en visitas a parques o playas. Esas cifras siguen siendo menores que el promedio que usa Google, pero la disminución ahora es de 15 % para comercio y 29 % para parques y playas. 

La concurrida feria se ha beneficiado de que ya pasaron las elecciones, dice un vendedor de libros que llega aquí desde noviembre. “A la gente ya le pasó la tensión y salen más”, explica.  “Dios nos mandó a un defensor, por ese defensor ahora el pueblo está vivo, ese defensor es el presidente”, contesta Roberto Blanco a la pregunta de si no le da miedo el virus. Minutos antes, Blanco bailaba canciones de banda en la Plaza Morazán. El distanciamiento físico, esa receta de prevención del contagio que se volvió una frase hecha, no existe en la plaza y menos entre Blanco y su pareja, aunque los dos tienen mascarilla. 

Roberto Blanco, de 74 años, baila con su esposa, Juana de Blanco, en la plaza Morazán del Centro Histórico de San Salvador. Foto de El Faro: Carlos Barrera
 
Roberto Blanco, de 74 años, baila con su esposa, Juana de Blanco, en la plaza Morazán del Centro Histórico de San Salvador. Foto de El Faro: Carlos Barrera

Este 13 de marzo, tras su impresionante victoria electoral, el presidente Bukele tuiteó 15 veces: nueve sobre una mujer que le disparó a otra, un ataque a periodistas, unas fotos sobre la remodelación de una carretera, un video promocional del proyecto turístico de Surf City, la foto de un miembro de la oposición capturado por acoso sexual, y dos comentarios sobre las supuestas “plazas fantasma” de la Asamblea Legislativa saliente.  Las jornadas de vacunación alcanzaron a colarse entre sus decenas de retuits. El país empezó la vacunación a mediados de febrero y no ha superado el 1 % de la población, según un conteo mundial, con el Gobierno priorizando médicos y personal de primera línea de atención de pacientes en la fase inicial.

El cantante, ahora en faceta de cómico, pone Careless Whisper de George Michael en su bocina y empieza a bromear con la concurrencia y a pedir colaboraciones con un sombrero. Dice que trabaja todos los días y una vendedora que ha parado de empujar un carrito le responde que ella también. De ese intercambio insignificante hay una lección: hay muchas personas para quienes volver a las multitudes es la única manera de ganarse la vida. De hecho, el 70 % de los trabajos en el país son del sector informal y uno de cada tres son vendedores ambulantes, la mayoría mujeres, según un estudio de la Escuela Superior de Economía y Negocios (ESEN), publicado en mayo de 2020. “Hay personas que si no salen, no comen. La misma necesidad los obliga a someterse al riesgo. Y las mismas limitantes hacen que las personas usen la mascarilla por varios días o no la usan porque ya es un gasto extra que antes no se tenía”, dice el doctor Milton Brizuela, presidente del Colegio Médico de El Salvador.

Los mensajes del Gobierno también han cambiado. “En tu viaje familiar o de amigos, sigue todas las medidas de bioseguridad que te protegen del COVID-19”, tuiteó el Ministerio de Turismo, este 13 de marzo. Turismo también publicó un listado de comercios que tienen un sello de verificación del “Programa Nacional Turismo con Bioseguridad y Calidad”. El presidente Bukele publicó los videos de Luis Villar Sudek, un youtuber mexicano conocido como Luisito Comunica, invitando a su audiencia a conocer Surf City “que es una de las grandes apuestas… de las grandes recomendaciones para visitar porque aquí el surf se da todo el año”. La Asociación Salvadoreña de Hoteles ya promociona las ofertas de algunos de sus afiliados para Semana Santa.  La asunción es clara: la gente está saliendo y es obvio si uno ve los bares y restaurantes, por ejemplo, en la Zona Rosa cualquier noche del fin de semana. 

La pandemia sigue aquí. El miedo a ella es el que se disipa.

¿Qué ha cambiado epidemiológicamente en El Salvador entre marzo 2020 y marzo 2021? El doctor Brizuela señala tres aspectos: que ya no se está en fase de contención de la pandemia; que el conocimiento de la enfermedad es mayor y la detección temprana “a veces disminuye la necesidad de hospitalizarse”; y el funcionamiento de un centro especializado —el Hospital El Salvador— que, a decir de Brizuela “evita que se siga contaminando toda la red pública, como sucedió en la época más óscura del manejo de la pandemia, entre mayo y julio”. Pese a ello, el virus sigue produciendo sus efectos. “La enfermedad todavía nos está afectando. Quizá en el país, como hemos estado más acostumbrados a convivir con la muerte, la gente no se escandaliza”, dice el doctor Brizuela, que calcula que se registran entre seis y diez fallecidos diarios, aún con un subregistro.

No importa. Al menos no importó mucho en la plaza. Ni tampoco en el estadio. Es la tarde del domingo 14 de marzo y, a pocos kilómetros de la plaza, juega el equipo de fútbol más popular de El Salvador: el campeón Alianza. Ligas de fútbol más grandes, de países desarrollados, como España (8 % de la población vacunada), Italia (7.7 % de la población vacunada) o Reino Unido (34 % de la población vacunada),  siguen sin tener público en sus estadios. La Champions League, el torneo de clubes de fútbol más importante del mundo, se juega a puerta cerrada en Europa. En El Salvador se juega con público desde octubre. En la tarde, alrededor del estadio Cuscatlán hay ventas de camisetas deportivas, gorras, vinchas, y el humo de la carne asándose en varias parrillas se mete en los ojos. Eso sí, el distanciamiento dentro del estadio Cuscatlán casi vacío fue más real que lo que ocurrió en la feria de la plaza Morazán.

Decenas de personas se acumularon en el centro de la plaza Morazán para poder escuchar música de un artista callejero. Foto de El Faro: Carlos Barrera
 
Decenas de personas se acumularon en el centro de la plaza Morazán para poder escuchar música de un artista callejero. Foto de El Faro: Carlos Barrera


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