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Sánchez Cerén refuerza a Óscar Ortiz para que le salve el quinquenio

Sánchez Cerén hizo rotaciones en su gobierno que empoderan a Óscar Ortiz. El vicepresidente está enfilado para terminar el quinquenio 2014- 2019 como encargado de las áreas de seguridad y economía, los dos temas que más preocupan a los salvadoreños. Los cambios no suponen giros radicales: todos los nuevos funcionarios ya tenían roles en esta administración.

 
 

A 11 meses para las elecciones presidenciales, el presidente Salvador Sánchez Cerén ha dejado en manos del vicepresidente Óscar Ortiz, uno de los dos aspirantes a la candidatura presidencial del FMLN, el control del gabinete de gobierno y de las políticas económicas y de seguridad, las dos áreas que más preocupan a los salvadoreños según las encuestas.

En lo inmediato, Ortiz asumirá como un mariscal que buscará rescatar al gobierno -y por ende al partido- en un año en el que la campaña no oficial por las presidenciales ya ha arrancado, y en el que el FMLN necesita un giro de timón lo suficientemente convincente para superar el trauma que supuso el retroceso de 15 años en su número de votos en los comicios del 4 de marzo. El Frente tiene, ahora, uno de los gobiernos más impopulares, y en la Asamblea Legislativa tendrá una fuerza política intrascendente, con apenas 23 diputados para el periodo 2018-2021 que arranca en mayo próximo.

El nombramiento de Óscar Ortiz como nuevo secretario técnico y de planificación, el jefe del gabinete económico, supone también un voto de confianza del partido para una figura que en los últimos meses ha sido de los más críticos contra la cúpula del FMLN. A principios de enero, Ortiz no solo cuestionó el espaldarazo que la dirigencia había dado a la candidatura presidencial del exministro de Obras Públicas, Gerson Martínez; sino que además fue de los primeros en hacer un acto de contrición alejado del optimismo con el cual se miraba el Frente ante el espejo de los últimos diez años y de cara a los comicios.

Además, el 10 de enero, a dos meses de las elecciones, Ortiz validó los resultados de la última encuesta del Instituto de Opinión Pública de la UCA (IUDOP). En esa medición se repitió por segundo año consecutivo este mensaje: que la mayoría no quiere que el FMLN se mantenga en el poder, pero tampoco quiere que regrese el derechista partido Arena, su principal adversario. En 2017, esta misma casa encuestadora había pintado un panorama desolador para el sistema de partidos, y había revelado cuán profundo era el desencanto de la población con Arena y el FMLN. Ese año, ante esa encuesta, el Frente cerró filas y envió mensajes a sus bases para que no creyeran en encuestas manipuladas. Un año después, y con otra encuesta que perfiló el mismo descontento, Ortiz remó contracorriente. "La encuesta del @IudopUCA envía un claro y contundente mensaje en el sentido que la población exige una nueva forma de hacer política para atender los problemas del país y las demandas más sentidas de los ciudadanos", resaltó en su cuenta oficial de Twitter.

Tres días después de la derrota electoral, Ortiz recibió a una de las voces que más ha criticado al partido luego de los resultados. El vicepresidente se sentó junto al alcalde de San Marcos, Fidel Fuentes, quien pidió de manera enérgica, en una gira por varios medios de comunicación, un reacomodo en la cúpula del FMLN y cambios en el gabinete de gobierno. Nadie le ha reclamado a Ortiz por servir de confesor a esa voz disidente. Por el contrario, ahora Sánchez Cerén y el partido le dan más poder.

Este giro en el gabinete podría entenderse como un reacomodo natural provocado por los resultados. Pero en el Frente las decisiones del gobierno también las toma el partido. Las principales decisiones, de hecho, pasan por el consenso de seis miembros de 'el colectivo', un grupo de excomandantes liderado por Sánchez Cerén, y en el que también intervienen las diputadas Lorena Peña y Norma Guevara; el secretario general, Medardo González; el líder de las empresas Alba, José Luis Merino y Roberto Lorenzana, quien hasta este lunes se desempeñaba como secretario técnico y ahora pasa a ser secretario de comunicaciones y comisionado presidencial para la gobernabilidad.

Aunado a este equipo, Sánchez Cerén había explicado, hace una semana, que la revisión de los puestos en el gabinete recaería también en manos de una comisión que estaría integrada por él, por Lorenzana, por Eugenio Chicas (el removido secretario de Comunicaciones) y por Óscar Ortiz. Esto quiere decir que Ortiz participó de la discusión en la que él mismo ha salido más fortalecido, dado que controlará las políticas económicas y las de seguridad. Esta última es quizá la política de este gobierno que más conecta con la población: el combate frontal contra las pandillas.

Desde enero de 2015, cuando el presidente Sánchez Cerén anunció que su gobierno no dialogaría con pandilleros, Ortiz comenzó a protagonizar el liderazgo del combate a la criminalidad, cuando acuerpó, en ausencia del presidente, la decisión de las autoridades de la Policía con la cual se autorizó a los agentes de calle el uso de fuerza letal en "cumplimiento del deber".

Desde entonces, Ortiz ha sido muy activo en el debate a favor de las medidas extraordinarias a las que el gobierno atribuye la reducción de homicidios, en una relación de causa y efecto. Ortiz también ha hecho votos por contribuir a la seguridad con batallones que tengan “poder de fuego y fuerza de choque” y fue de los funcionarios que llegó a cabildear a la Asamblea Legislativa por la aprobación de un impuesto a la telefonía para financiar las acciones en seguridad pública. En agosto de 2017, Sánchez Cerén lo nombró comisionado de Seguridad.

Ahora, el presidente le reconoce aquellos roles protagónicos y le premia dándole más poder en la toma de decisiones del gobierno en medio de una coyuntura que, hacia afuera, busca apaciguar los clamores por un cambio de rumbo. Al interior del partido, darle más poder a Ortiz también podría significar una especie de reacomodo que terminaría de entenderse en abril, cuando el FMLN llame a sus bases para definir la carta presidencial de 2019. Por lo pronto, según Sánchez Cerén, el nombramiento de Ortiz como nuevo jefe del gabinete económico (y del gabinete ampliado) responde a “su carácter ejecutivo y dinámico, así como la efectividad en el desempeño de su trabajo”.

En sintonía con las dos grandes áreas que ahora controla el vicepresidente, Sánchez Cerén dijo su gobierno busca "cumplir con las prioridades más sentidas, entre ellas: la seguridad familiar y comunitaria, por más y mejores empleos, y por mejores servicios públicos".

"Con los cambios que voy a implementar pretendo un estilo de gobierno más ejecutivo y efectivo, de mejores resultados; que vaya al encuentro del sentimiento ciudadano de una mejor calidad en la administración pública", añadió el mandatario.

Ortiz difundió un comunicado por la tarde del lunes. Prometió “simplificar la toma de decisiones del gobierno (...) para alcanzar resultados a corto plazo”. A tono con sus señalamientos de noviembre de 2017, Ortiz también dijo que los cambios en el gabinete son “el primer paso” para responder a las demandas del pueblo expresadas en las elecciones del 4 de marzo.

El Frente se desquita con el gabinete económico

El domingo 11 de marzo, siete días después de la derrota electoral, el presidente Sánchez Cerén respondió preguntas de periodistas que lo esperaban a la salida de una misa en catedral Metropolitana, en el centro de la capital. Cuando respondió su haría cambios tras la derrota electoral de su partido , Sánchez Cerén dijo que su gobierno “no estaba aferrado a ningún ministro o viceministro”. "Vamos a rectificar aquello que golpeó a la población", dijo, y luego criticó los cambios en los cobros de recibo de agua y de forma imprecisa dijo que cometieron errores con “los subsidios” que golpearon los bolsillos de los salvadoreños.

Ocho días más tarde, el lunes 19, Sánchez Cerén confirmó el rumor que él mismo había provocado con sus declaraciones: el presidente descabezó a su gabinete económico, dos semanas después de una elección en la que el Frente perdió más 370 mil votos respecto a 2015 .

A la destitución de los titulares de las dos carteras aludidas en aquella conferencia del 11 de marzo (el presidente de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados, Marco Fortín, y del ministro de Economía, Tharsis Salomón López) se sumó la del ministro de Hacienda, Carlos Cáceres, el responsable del manejo de las finanzas de los dos gobiernos del FMLN, desde que Mauricio Funes asumió la presidencia en junio de 2009. El gobierno, además, removió a Roberto Lorenzana, el que fuera secretario técnico de este gobierno. Junto a Cáceres, maniobró para disminuir el riesgo de caer en impago. Lo lograron a través de una estrategia que incluyó la focalización de los subsidios de energía y de gas propano, misma que Sánchez Cerén achacó como un error en la gestión.

A diferencia de Marco Fortín, sacado de la ANDA, las tres cabezas del gabinete económico fueron removidos de sus puestos y asumirán nuevas funciones en lo que queda de gobierno. Cáceres pasará al servicio en el exterior; Salomón López será el nuevo comisionado "para la inversión pública y privada", cargo que ocupaba el vicepresidente Ortiz; y Roberto Lorenzana pasa a ser el secretario de comunicaciones y comisionado presidencial para la gobernabilidad.

Ahora, al frente del gabinete económico estará el vicepresidente Ortiz desde la Secretaría Técnica, con un cargo ad honorem. En Hacienda, Ortiz se entenderá con un técnico de la absoluta confianza de Cáceres, Nelson Fuentes, quien fuera director de Política Económica y Fiscal. Fuentes fue aplaudido tanto por el FMLN como por Arena en la negociación que llevó a la reforma previsional de 2017.

En economía, Ortiz se reencontrará con vieja aliada. Sánchez Cerén eleva a un cuadro del Partido Comunista del FMLN: la hasta el lunes viceministra del ramo y ex alcaldesa de Apopa, Luz Estrella Rodríguez. En marzo de 2015, Ortiz y Rodríguez posaron para las fotos en el puerto de Acajutla, cuando El Salvador exportó 50 mil toneladas de azúcar hacia China. La administración de Sánchez Cerén publicitó el negocio como un hito económico, porque El Salvador había suspendido sus negocios con China continental desde el gobierno de Francisco Flores (1999- 2004). Ortiz y Rodríguez fueron reconocidos como los principales artífices de aquellas exportaciones millonarias que, además, provocaron un acuerdo del gobierno del FMLN con el sector azucarero del país.

Sánchez Cerén dijo que promovía a Rodríguez por la necesidad de que el ministerio estuviera “más cercano a la gente, la importancia de generar más entendimiento y empleos y por el desempeño exitoso en su gestión”.

Rodríguez fue alcaldesa de Apopa (2003-2012) por el FMLN. Durante su gestión como alcaldesa también fue vicepresidenta de Mides (2003- 2009), la empresa de origen mixto (público-privada) que gestiona buena parte de la basura en El Salvador y que pertenece a Enrique Rais, un empresario prófugo de la justicia.

El nombramiento de Rodríguez supone, además, una vinculación entre el gobierno, el partido y las empresas Alba. Rodríguez ha sido por años una de las principales dirigentes del partido vinculadas a Enepasa, la asociación de alcaldías vinculadas a Alba Petróleos, un conglomerado que se llevó $ 290 millones de dólares a empresas domiciliadas en Panamá. Rodríguez es fundadora de Alba Petróleos, donde ocupó varios cargos de 2012, y fue, además, vicepresidenta de Alba Alimentos. “Alba Alimentos ha contribuido al crecimiento del sector agropecuario, gracias al liderazgo de una gran mujer, la doctora Luz Estrella Rodríguez”, decía Ortiz, en un tuit de noviembre de 2013 . Las empresas Alba son dirigidas por uno de los hombres más fuertes del partido: José Luis Merino, con quien Rodríguez también militó en el Partido Comunista Salvadoreño, durante la guerra civil.

Más que cambios, rotaciones

Todos los nuevos jefes de áreas que Sánchez Cerén nombró el lunes 19 ya tenían otros roles en esta administración. No hay nadie externo.

En Hacienda, sube un director por el ministro Cáceres; en Economía; sube la viceministra; en la Anda, por Marco Fortín llega Felipe Rivas, un funcionario del FMLN desde 2009: primero como director de cooperación del ministerio de Obras Públicas; y en la gestión Sánchez Cerén como director de Fovial, (reparación y mantenimiento de carreteras).

Sobre Fortín pesaban señalamientos de miembros del FMLN como el alcalde Fidel Fuentes, que recientemente lo acusó de mediocre, o Nayib Bukele, cuando en 2013 era una estrella en ascenso del partido y acusó a Fortín de malversar parte de los fondos de un proyecto de nueve millones de dólares. Fortín además ha sido socio del empresario Enrique Rais en una empresa de seguridad .

El exjefe del gabinete económico, Roberto Lorenzana, será nuevo secretario de comunicaciones, en lugar de Eugenio Chicas. Lorenzana ya había ejercido como vocero del gobierno en temas económicos, y comparecía semanalmente en entrevistas de la televisión nacional. El presidente le reconoció "su amplia experiencia, la capacidad de entendimiento y negociación efectiva con diversos sectores”. Chicas, el damnificado, fue el primer funcionario del FMLN en hacer autocrítica tras los desastrosos resultados del Frente en las elecciones. "La deficiente comunicación gubernamental no logró destacar y promover las obras y logros de nuestra administración, ni la imagen del presidente", dijo Chicas este 19 de marzo, en un comunicado que publicó en sus redes sociales.

Finalmente, Sánchez Cerén nombró a la funcionaria policial Evelyn de los Ángeles Marroquín como nueva directora de Migración y Extranjería. Sustituye a Héctor Rodríguez, quien el 16 de marzo anunció en Twitter que había sido despedido. Rodríguez acusó a Sánchez Cerén de "falta de carácter" y a "los dueños del FMLN de falta de tolerancia". Días antes, Rodríguez había hecho pública una carta en la que pedía elecciones internas de la dirigencia del partido y una "verdadera elección interna" de la fórmula presidencial de 2019.

El 20 de marzo, Carlos Cáceres llegó a la Asamblea a informar cómo quedan las finanzas públicas. En la imagen, estrecha la mano de la diputada Lorena Peña, del FMLN. Cáceres informó que ha sido nombrado como embajador de El Salvador en México. Foto de Carlos Barrera.
 
El 20 de marzo, Carlos Cáceres llegó a la Asamblea a informar cómo quedan las finanzas públicas. En la imagen, estrecha la mano de la diputada Lorena Peña, del FMLN. Cáceres informó que ha sido nombrado como embajador de El Salvador en México. Foto de Carlos Barrera.

El adiós a otro amigo de Mauricio

Con la salida de Carlos Cáceres del Ministerio de Hacienda, el FMLN cierra otro capítulo que lo aleja de aquel gobierno de concertación con el que llegó al poder en 2009, y que supuso una amplia alianza de sectores en los que se incluyó al grupo de Amigos de Mauricio Funes.

Carlos es el hermano de Gerardo Cáceres, quien fue miembro fundador de "Los Amigos de Mauricio", una agrupación que catapultó la campaña de Mauricio Funes. Gerardo fue uno de los principales operadores políticos de Funes y fue descrito como un ministro sin despacho. Su hermano -otro miembro influyente de esta agrupación- llegó al gabinete en el gobierno en 2009 para ocupar el ministerio más importante, el Ministerio de Hacienda, el que define la política fiscal de ingresos y gastos del estado. Sobrevivió a la transición que supuso la llegada del segundo gobierno del FMLN, dirigido por primera vez por un ex comandante guerrillero, Salvador Sánchez Cerén.

El ministro de Hacienda fue, junto al también removido Marco Fortín, uno de tres funcionarios influyentes, que a pesar de no ser cuadros orgánicos del FMLN, sobrevivieron en los dos gobiernos del FMLN. Ahora ambos han sido superados por David Munguía Payés, quien continúa en el cargo de ministro de Defensa y es el único miembro de la conformación original de "los amigos de Mauricio" con un alto cargo en el gobierno.

Cáceres fue una pieza estratégica para que el gobierno de Funes (2009-2014) pudiera sortear los efectos de la crisis financiera de 2008, y los problemas de caja que heredó el gobierno Saca. Fue también el funcionario a quien Sánchez Cerén le delegó sortear el riesgo de impago, entre septiembre de 2016 y septiembre de 2017. A inicios de abril de 2017, El Salvador cayó en un impago , debido a que incumplió el pago de 28.8 millones de dólares de su deuda con el fondo de pensiones. Aunque en las semanas siguientes honró ese compromiso, lo hizo a través de la recaudación de 56 millones de dólares que fueron recortados al área social: ese mes seguridad, salud y educación sufrieron en conjunto un recorte de 16.4 millones de dólares. Cáceres fue el ejecutor de poner un parche a las finanzas públicas a través de una reforma de pensiones.

Funcionarios del Ejecutivo de Sánchez Cerén dijeron a El Faro que Cáceres que intentó dejar su cargo por lo menos tres veces hasta diciembre de 2016. En junio de ese año, El Faro le preguntó por una de esas renuncias pero él lo negó.

Héctor Dada Hirezi y Rommel Rodríguez, investigador del área macroeconómica de la Fundación Nacional para el Desarrollo (Funde) coinciden en que fue un error de los dos gobiernos del FMLN no prever la crisis que iba desatar el crecimiento de las obligaciones de pago de la deuda de pensiones. Para ellos el error consistió en querer hacer ver como una victoria una reforma de pensiones que en realidad significó una derrota política. La propuesta del gobierno de desmantelar el negocio de las Administradoras de Fondos de Pensiones y de las aseguradoras nunca cuajó, y en su lugar fue aprobada un híbrido que mantenía casi intacto el esquema de seguridad social privado, propuesto por Asafondos, y respaldado por un bloque de partidos de derecha.

“La reforma que le impuso la derecha al gobierno es una reforma hecha por Asafondos. La reforma cayó sobre las espaldas de los afiliados y de los jubilados. Todos los partidos votaron de forma unánime por la reforma de pensiones, pero fue el gobierno el que pagó las consecuencias”, dice Dada Hirezi.

La reforma de pensiones castigó a los afiliados, quienes ahora cotizan más, pero en la práctica ahorran menos. A cambio, el Estado se comprometió a complementar para que su pensión no se viera disminuida. Los grandes ganadores fueron las AFP y las aseguradoras, aunque también el Estado logró un respiro. Por ejemplo, logró reducir el déficit fiscal - la diferencia entre ingresos y gastos según estimaciones iniciales de la Funde- en 0.7% del PIB.

El Faro preguntó a Dada Hirezi y a Rodríguez si consideraban como un desacierto que Cáceres no impulsara una reforma de pensiones durante el quinquenio Funes, cuando tenía una correlación de votos más favorable. “Creo que al inicio de su gestión, él nunca previó que el asunto de las pensiones lo fuera a atender él, porque se veía a principios de 2009 de forma muy lejana”, dijo Rodríguez.

Dada Hirezi también señaló como un error la postergación de la reforma de pensiones. “La reforma de pensiones venía siendo clamada desde el gobierno Saca. A veces se cree que las cosas pueden de forma simple pasarse de un día para otro para tomar la decisión más acorde, pero la realidad no te lo permite. El problema se agravó porque no se tomaron las medidas”.

El nuevo ministro, Nelson Fuentes, fue una de las personas que colaboró de cerca -según una publicación de Twitter de Lorena Peña- con los técnicos de la Comisión de Hacienda para hacer los ajustes negociados con los partidos de derecha a la reforma de pensiones que fue aprobada a finales de septiembre de 2017.

El nombramiento Fuentes goza incluso de la aprobación de la diputada de Arena y miembro de la Comisión de Hacienda, Milena de Calderón, quien lo describió como una persona técnica.

“A los técnicos de nuestro partido les tocó trabajar con él en el tema de presupuestario. Fuentes tiene experiencia técnica. No hace política. Conoce bien el ministerio y puede dar el resultado que necesita el país”, dijo Calderón, quien calificó como una solución positiva que él haya sido nombrado. “Un ministro a veces tiene demasiados compromisos políticos, en cambio un técnico dice no si no hay los recursos. Puede contribuir a hacer más eficiente el tema hacendario”.

*Con reportes de Sergio Arauz

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