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El FMLN llega a las elecciones en coma

El FMLN arrastra un declive electoral del que aún no ha podido recuperarse. Las elecciones legislativas y municipales de 2015 y 2018 marcaron el inicio de su agonía, pero la derrota presidencial de 2019, provocada por Nayib Bukele, fue su última bofetada. El partido de izquierda llega en estado crítico, sin ideas ni recursos, a los comicios del próximo 28 de febrero. El FMLN sobrevivirá a esta, dicen unos pocos, pero no sostienen su argumento con ninguna lógica a la vista.  

 
 

“Revolución o muerte, venceremos”. El himno del FMLN sonó la tarde del 31 de enero en el redondel Constitución. Es la misma tonada que desde los convulsos ochenta desgalilla a la militancia en cada concentración efemelenista. Ese día, el ánimo no fue el mismo: no hubo algarabía ni multitudes alrededor de una tarima. El público no fue el mismo tampoco: unas 100 personas. Ni hablar de las figuras: hubo algunos diputados, pero ahí no estaba ni el secretario general, Óscar Ortiz, ni la cúpula histórica. Ninguno de ellos: ni Medardo González ni Norma Guevara, ni José Luis Merino ni Salvador Sánchez Cerén ni Lorena Peña. Destacaba, ante las ausencias, la jefa de fracción legislativa, Nidia Díaz. Para ser el lanzamiento de campaña de su candidato a alcalde de San Salvador, su bastión durante la primera década de este siglo, aquel evento fue desganado, apagado, como triste. Y reflejó muy bien el FMLN que va a las elecciones este 28 de febrero. 

“¡La fuerza de izquierda sigue!”, repetía micrófono en mano el animador desde una tarima en la que apenas cabían diez personas. “No dejen de mover las banderas, compañeros”, insistía mientras esperaba a que llegara Rogelio Canales, el candidato, un exdirector del Centro Nacional de Registros, miembro del Movimiento 5+, formado por profesionales de la sociedad civil y que nació previo a las elecciones presidenciales de 2014, anunciando su apoyo al entonces candidato efemelenista, Salvador Sánchez Cerén, bajo la lógica de que era necesario defender los cambios iniciados por el gobierno del también efemelenista Mauricio Funes (2009-2014).

Canales regresaba de dar un recorrido por algunos distritos de San Salvador. Lo acompañó una caravana de unos 15 vehículos. Cuando el candidato puso un pie en el redondel Constitución, el animador pidió aplausos. 

“Recibamos a nuestro próximo alcalde de San Salvador”, decía. Mientras tanto, sonaba Believer (Creyente), una canción de la banda estadounidense Imagine Dragons. Pero, a esas alturas, creer era complicado para muchos efemelenistas. Según todas las encuestas, Canales no tiene ninguna posibilidad de convertirse en alcalde de San Salvador, donde la disputa está entre el actual edil arenero, Ernesto Muyshondt, y el candidato de Nuevas Ideas, Mario Durán. 

Esa fue la apertura de la campaña municipal de Canales. Duró un poco más de una hora. La única dirigente junto a él en la tarima fue Nidia Díaz. Nadie más. Cuando se acercaban las 6 de la tarde, se bajó del escenario y se fue. 

Media hora más tarde, a las 6:25, en las redes sociales se supo que dos militantes que acudieron al mitin habían sido asesinados en un ataque armado por parte de agentes de seguridad del Ministerio de Salud. 

Rogelio Canales, candidato a la alcaldía de San Salvaor por el partido FMLN durante su discurso en el cierre de campaña. Esta actividad no reunió a más de 100 personas en la plaza Barrios de San Salvador, el martes 23 de febrero. Foto de El Faro: Víctor Peña. 
 
Rogelio Canales, candidato a la alcaldía de San Salvaor por el partido FMLN durante su discurso en el cierre de campaña. Esta actividad no reunió a más de 100 personas en la plaza Barrios de San Salvador, el martes 23 de febrero. Foto de El Faro: Víctor Peña. 

El presidente Nayib Bukele publicó en su cuenta de Twitter, 30 minutos después de hecho público el ataque, que podía tratarse del mismo FMLN y de un autoatentado para crear una crisis. Entonces sí, los líderes del partido aparecieron y respondieron que aquello era intolerable, que el presidente había cruzado la línea. Ortiz incluso dijo “desconocer al presidente de la República”.

A la mañana siguiente, una de las sobrevivientes al ataque, una mujer que vive en un barrio de la capital controlado por pandillas, contó a El Faro que nadie del partido la había llamado para preguntarle cómo estaba y qué había pasado. 

La secuencia de hechos describe muy bien al FMLN que va a estas elecciones: un partido que desde hace unos años ya no convoca masas ni propone candidatos ganadores; un partido desgastado hasta los huesos a merced de los ataques constantes de Bukele; un partido que se olvidó de sus bases. 

El FMLN es un partido en estado de coma, inerte, sin capacidad de reacción y con poca esperanza de recuperarse. Así quedó luego de su último tropezón electoral de 2019, en el que Bukele, tras ser expulsado, consiguió la Presidencia de El Salvador, dejando al FMLN con el peor registro electoral de su historia: 14 % de los votos. Su peor cifra había sido 25 % de los votos válidos en 1994, en su primera participación como partido constituido, cuando sus contrincantes aún asustaban a los electores recordándoles que esos barbudos y esas mujeres de rojo eran comunistas. 

Los 389,000 votos obtenidos en las Presidenciales de 2019 solo fueron el desenlace del detrimento que arrastraba elección tras elección: 521,257 votos en las legislativas y municipales de 2018; 847,289 votos en la elección de diputados y alcaldes de 2015, ambas muy por debajo del casi millón y medio que obtuvieron en las presidenciales de 2014 y que llevó al Ejecutivo a Sánchez Cerén. 

Para el FMLN recuperarse no ha sido fácil, no han sabido enfrentarse al fenómeno Bukele, que salió de sus entrañas y que conoce perfectamente sus debilidades. Hoy por hoy, el Frente compite con muy pocos recursos y con una base desencantada y molesta, consciente de los errores y corrupciones cometidos por el FMLN en sus administraciones. 

Desde adentro, muy pocos se atreven a hablar o dar proyecciones. Muy pocos hacen críticas contundentes al partido, y esos pocos que lo hacen, permitiendo citarles su nombre y apellido, reconocen que la situación es crítica, pero no tanto como dicen las encuestas. Sin embargo, no saben explicar por qué creen que esos números fallarán esta vez. Los liderazgos históricos, como Nidia Díaz, rechazan la idea de que el partido corre riesgo de extinción. Se aferran a la idea de que sobrevivirán, recuerdan que sobrevivieron a una guerra, pero no explican cómo esta vez se librarán en democracia. 

Gustavo Acosta, candidato a diputado propietario y actual diputado suplente del FMLN, es de los pocos que acepta tocar puntos sensibles. Cree que los últimos resultados electorales son un mensaje enviado por un buen porcentaje de sus votantes insatisfechos por las “altas expectativas” que generaron los gobiernos del FMLN y que no cumplieron. “Dejamos de militar luchas, nos ha pasado factura haberle pasado más la mano a lo electoral y no a lo social”, concluyó Acosta, que compite en la octava casilla de San Salvador. Y, si las encuestas no se equivocan, difícilmente logrará el escaño. 

San Salvador es ya símbolo de la debacle efemelenista. La Alcaldía capitalina fue de ese partido con figuras como Héctor Silva (1997-2003), Carlos Rivas Zamora (2003-2006), Violeta Menjívar (2006-2009) y, tras perderla con Arena, la recuperó con el mismo Bukele (2015-2018). Hoy, en todo el departamento, los de la bandera roja apenas alcanzan un 4.2 % en intención de voto, y el 3.7 % para alcaldes o diputados, de acuerdo con la encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP). 

El FMLN se ha deteriorado tras el golpe aturdidor en las elecciones presidenciales de 2019. Desde entonces, no se recupera. Sigue en coma y con preocupantes signos vitales. 

“Estamos con las uñas”

Uno, dos, tres carros pasaron en menos de 30 segundos. “¡Pii, pii, piiii!”, pitaron a un grupo de militantes que portaban banderas y camisetas rojas. La escena se repitió en más ocasiones. “¡Gracias por esos saludos!”, ironizó a través de un parlante Paty Muñoz, candidata a diputada, tratando de mantener el ánimo. “No nos vamos a poner a pelear. Al contrario, hay que agradecer ese saludo que nos dan”, me dijo frente a los 20 efemelenistas que la tarde de ese 28 de enero acudieron a alzar banderas en la plaza Minerva, en las afueras de la Universidad El Salvador. 

“No se puede negar que hay desencanto”, reconoció Muñoz. Antes de ser candidata, ella era encargada de la unidad de comunicaciones de la fracción legislativa. Lo fue por 18 años. Conoce los movimientos del partido dentro de la Asamblea y también conoce las peticiones diarias que la gente hace llegar a sus diputados. Como Muñoz, hay muchos efemelenistas que reconocen que hay errores, pero no los enumeran ni se atreven a hablar de ellos. Como si, por ejemplo, un saqueo público millonario, como el hecho por el expresidente Funes, fuera una cosa menor. Los mencionan, de pasada, insisten con que hay investigaciones en curso y luego siguen a otra cosa. 

“Hay que hacerle conciencia a la gente que, aunque ha habido errores, también se han hecho cosas muy importantes…”, dijo después. 

El 24 de enero de 2021, la militancia y algunos dirigentes del partido FMLN, se plantaron frente a la Universidad de El Salvador para alzar sus banderas. En la actividad era más notorio el ruido de los pitos de burla de los automovilistas que pasaban mientras ellos entonaban sus canciones de protesta. Foto de El Faro: Víctor Peña. 
 
El 24 de enero de 2021, la militancia y algunos dirigentes del partido FMLN, se plantaron frente a la Universidad de El Salvador para alzar sus banderas. En la actividad era más notorio el ruido de los pitos de burla de los automovilistas que pasaban mientras ellos entonaban sus canciones de protesta. Foto de El Faro: Víctor Peña. 

La interrogante que abre su declaración es enorme: ¿cómo se vuelve a conectar con el votante histórico, desencantado, en medio de una pandemia y con poco recurso financiero? 

Según cuatro candidatos del FMLN, entre otras personas que se reconocen militantes históricos del partido, con los que hablé en las últimas seis semanas, trabajar en el territorio ha sido una tarea complicada como nunca antes. En parte, por el desencanto de la gente hacia su partido; y en parte, ante la falta de recursos para campaña que eso ha provocado: hay poco personal que asista en comunicaciones y escaso dinero para pagar vallas publicitarias. A esto se suman, según dijeron, algunos territorios donde las pandillas les estarían bloqueando accesos. “En San Salvador, solo le abren a (Ernesto) Muyshondt y a (Nayib) Bukele. Para el resto de partidos está enllavado”, aseguró Acosta. Sobre esas “restricciones” con las que se han topado en los barrios y colonias también habló Nidia Díaz. Lo admitió, sin querer llamar a las cosas por su nombre, en un conversatorio que tuvo con unos 15 representantes de diferentes sectores, justo un mes antes de las elecciones, en el Centro Cultural Cívico Legislativo (CCCL): “No te dejan entrar a las colonias a hacer proselitismo político. ‘Que aquí solo pueden venir los de Nuevas Ideas’... ¿Y por qué?”, dijo sobre esos “entendimientos” que tendría el partido de Bukele en San Salvador.  

Lo de los fondos es otra crisis. Según Acción Ciudadana, organización que monitorea y fiscaliza el funcionamiento de las instituciones públicas, el FMLN solo hizo un gasto de $17,821.26 en su publicidad electoral entre el 1 y el 31 de enero de 2021, frente a los $3.6 millones que Nuevas Ideas pagó por propaganda electoral en ese mismo periodo.  

Con el emporio de Alba Petróleos en quiebra e investigado internacionalmente, el financiamiento de la campaña efemelenista ha sido un sálvese quien pueda. Y en ese rebusque han surgido algunas formas insólitas: uno de los grandes financistas de Arena reconoció a El Faro, bajo condición de anonimato, que por primera vez ha entregado dinero a dos candidatos efemelenistas, un alcalde y un diputado. 

Nidia Díaz atribuye la crisis que atraviesan a la no entrega de la deuda política que les corresponde, tal y como lo establece la Ley de Partidos Políticos, que determina que cada partido recibirá un anticipo del 70 % según los votos obtenidos en la elección anterior. Sin embargo, el ministro de Hacienda, Alejandro Zelaya, ha sido claro al decir que no hará desembolso alguno, porque no hay dinero porque todo se usó para combatir la pandemia.   

Debido a la escasez, el partido se ha visto orillado a hacer ajustes desde el comando de campaña: mantienen presencia en el territorio, cuando hacen conversatorios, van a torneos de fútbol, encuentros con líderes comunitarios o en pequeñas concentraciones, pero el despliegue de anuncios en televisión, vallas publicitarias y cuñas radiales se ha reducido drásticamente. Ahora, buena parte de su estrategia se reduce a Facebook Live, conexiones por Zoom y posicionamientos en redes sociales. Según Nidia Díaz, lo hacen así porque “hay una batalla de la percepción” en redes sociales, más que todo en Twitter, en donde los candidatos efemelenistas pasan buena parte de su tiempo desmintiendo a trolls o “páginas falsas que se inventan”. 

“El Frente nunca estuvo listo para esta batalla. Comenzó ya ratos y no nos preparamos lo suficiente”, admitió la excomandante guerrillera ese 28 de enero, a la salida del encuentro que sostuvo con representantes del sector agrícola. 

“Aunque las encuestas dicen que no vamos a sacar casi nada, tengo la esperanza de que sí, sí vamos a sacar por lo menos 29 diputados. El número 29 es importante”, insistía la diputada en el evento. Lo dicho por Díaz suena utópico, por no decir inalcanzable: con base en las encuestas, muchos analistas auguran para el FMLN menos de diez diputados. 

En esta campaña, Díaz es de las pocas históricas que se ha multiplicado: se reúne con militantes, acude a brigadas, a caravanas, y hasta estuvo en el lanzamiento de la campaña del aspirante a la Alcaldía capitalina.“Cualquier situación que no sea coherente con el Frente, queremos que ustedes nos lo digan”, decía a sus invitados en el conversatorio. Luego de una conversación que rozó las tres horas, en la que se disculpó varias veces por andar afónica, la diputada les pidió un último favor: “Hagamos el esfuerzo. Les pedimos el apoyo, voten por el Frente…”. 

—¿Cómo hacen campaña cuando tienen una crisis financiera encima?— volví a preguntar a Díaz después de su reunión. 

—Ahí estamos, con las uñas. Con lo que podemos creativamente. 

Horas más tarde, Díaz apareció, con una bandera en mano, en la concentración frente a la plaza Minerva. 

Militantes participan del acto de cierre de campaña del partido FMLN  para elecciones de diputados y alcaldes. El partido de izquierda convocó a una actividad a la que asistieron no más de 100 personas, el martes 23 de febrero de 2021, en la plaza Barrios de San Salvador. Foto de El Faro: Víctor Peña. 
 
Militantes participan del acto de cierre de campaña del partido FMLN  para elecciones de diputados y alcaldes. El partido de izquierda convocó a una actividad a la que asistieron no más de 100 personas, el martes 23 de febrero de 2021, en la plaza Barrios de San Salvador. Foto de El Faro: Víctor Peña. 

¿Revolución o muerte?

La debacle electoral del FMLN, que dejó en 2018 al partido con 23 escaños de 31 ganados en 2015, y una presidencia perdida en 2019, debe llevar a su dirigencia a reconsiderar sus opciones para seguir con vida. Contrario, el FMLN puede ir bajando hasta convertirse en un partido pequeño. Así lo explica Álvaro Artiga, profesor del departamento de Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA). 

Algunos auguran que el FMLN podría desaparecer, pero Artiga sostiene que algo así no sucedería de una elección a otra.

Que el FMLN debe recapacitar, lo admiten todas las voces del partido. Que el FMLN está en un momento de riesgo, lo reconocen todos. Que el partido puede desaparecer, no lo admite nadie. ¿Cómo saldrán del atolladero? No lo responde específicamente nadie.  

Acosta, el candidato a diputado por San Salvador, no da por muerto al partido, pero sí cree que el Frente tiene que abrirse a la discusión interna. “No hay forma de pensar en el futuro si no se tocan estos temas transparentemente”, dijo en referencia a casos puntuales de políticos efemelenistas que se han visto vinculados a casos de corrupción. 

Sin embargo, lo de Acosta suena a mantra, a justificación heredada. Suena igual a lo que algunos efemelenistas vienen diciendo desde que se destapó el desfalco millonario de Funes o el pago de sobresueldos de su Gobierno. Desde la humillante derrota ante Bukele, quien vale recordar es un exefemelenista, se habla de errores. Dicen palabras como revisar, analizar, cambiar rumbo, modificar, pero no dicen cómo. Se habla de la enfermedad, pero no de la cura. 

Daniela Genovez, de 29 años y candidata a diputada por San Salvador, es una de las pocas que en esta campaña se ha atrevido a decir algo puntual: afirmó que el partido se encuentra trabajando en una comisión que investigue estos casos y que a partir del resultado deberán “tomar una posición concreta coherente”. No especificó qué tan avanzada está esa idea ni quiénes y cómo armarían esa comisión. Pero esa postura sigue pasando factura en ese partido. Genovez denunció que el partido había intentado bloquear su candidatura ante el Tribunal Supremo Electoral. Según ella, aquello ocurrió por “no ser una joven obediente” con el FMLN.  

El debate interno no es nuevo, pero la timidez con la que se refleja en cambios concretos sigue siendo uno de los factores que tienen al FMLN en caída libre. 

En mayo de 2019, durante la novena edición del Foro Centroamericano de Periodismo organizado por El Faro, el entonces secretario de comunicaciones de la Presidencia durante la gestión de Sánchez Cerén (2014-2019), Roberto Lorenzana, admitió que luego de la derrota electoral ante Bukele, el partido debía reconsiderar la reestructuración del pensamiento de izquierda. 

“El 50 % se va a resolver haciendo un reconocimiento real de sus errores y asumiéndolos. Si no se hace, no se va a resolver”, dijo mientras era entrevistado por el periodista de The New Yorker, Jon Lee Anderson. Esos errores son los que hasta ahora siguen sin reconocerse de forma contundente e institucional por el partido. El FMLN sigue en el atolladero y algunas de sus voces críticas parecen más bien apagarse: ahora mismo, Lorenzana no es candidato a ningún puesto público ni tiene ningún cargo dentro de la estructura partidaria. 

De vuelta en los pasillos del Centro Cívico Cultural Legislativo, Benito Lara, exministro de Justicia y Seguridad Pública y exdiputado del FMLN, salía del mismo evento en el que estuvo Nidia Díaz. Sus palabras, de nuevo, suenan a más de lo mismo, a reflexión tardía: “Si no sacamos lo que aspiramos, tenemos que hacer reflexiones”, dijo ante la situación agónica de su partido. 

Al preguntarle sobre el panorama que ve luego del 28 de febrero, él mismo soltó una pregunta. “¿Que estemos de muerte como algunos lo anunciaron? No”, se respondió a sí mismo. “Ni siquiera en la guerra fuimos superiores en números y vencimos. Hay partido para largo”.  

Militantes del FMLN ondean banderas sobre el bulevar Los Héros en San Salvador, el 7 de febrero de 2021. Estas actividades eran realizadas con personal de la Asamblea Legislativa que trabaja para el partido de izquierda. Foto de El Faro: Víctor Peña. 
 
Militantes del FMLN ondean banderas sobre el bulevar Los Héros en San Salvador, el 7 de febrero de 2021. Estas actividades eran realizadas con personal de la Asamblea Legislativa que trabaja para el partido de izquierda. Foto de El Faro: Víctor Peña. 

Aunque dentro del FMLN nadie se atreve a dar por muerto al partido en voz alta, hay gente de izquierda que sí. Para algunos, de hecho, el FMLN debería morir. Para otros, como Julio Monge, de Tiempos Nuevo Teatro (TNT), eso ya ocurrió e incluso dice ya haber vivido el duelo. 

“Nosotros ya lo enterramos hace ratos al FMLN actual”, sentenció. La vida de Monge, como la de buena parte del equipo que conforma TNT, transcurre en territorio históricamente rojo, en bastiones del Frente al norte de Chalatenango, desde donde hacen trabajo con jóvenes y la comunidad. Por eso habla con propiedad, porque asegura tiene razones por las que dejaron de creer en el FMLN como proyecto de cambio político. Durante años, Monge apoyó proyectos promovidos por el partido y trabajó de la mano con sus funcionarios y miembros. 

Algunos líderes efemelenistas han dicho frases que, aplicadas al contexto actual, suenan a que algo más que unas siglas están al borde de la muerte. “La izquierda salvadoreña termina donde termina el FMLN”, dijo Merino en una entrevista concedida a El Faro en abril de 2018, antes del desprecio recibido por el FMLN en las presidenciales de 2019. 

Genovez, para quien esta elección es su primera participación política, no lo ve así. “El FMLN no es la izquierda de manera absolutista, como se ha querido plantear. La izquierda salvadoreña está ahí, en las luchas legítimas del pueblo”, opinó. Por eso, la candidata a diputada insiste en que después de las elecciones se debe replantear el proyecto de izquierda, “porque así como está en este momento no puede ser efectivo para realmente levantar las banderas de lucha del pueblo”. 

Para el politólogo Artiga, el escenario futuro del FMLN es complejo y duda de que pueda recuperar el terreno perdido. “Es más probable que surja una cosa nueva que recoja a la gente de izquierda”, expuso. 

El 23 de febrero, en la Plaza Cívica, en el Centro capitalino, el candidato a alcalde de San Salvador por el FMLN, Rogelio Canales, reapareció en su cierre de campaña y en una escena similar a aquella de cuando arrancó: de nuevo, su público no era una multitud, sino unas 100  personas, y figuras como el secretario general efemelenista, Óscar Ortiz, no aparecieron por ahí. Casi un mes después de haber iniciado su lucha por la capital, Canales terminó como empezó: abandonado por sus líderes, con pocos recursos, con posibilidades remotas de alcanzar siquiera ser el tercero más votado, sosteniendo una candidatura con una muerte electoral anunciada. 

 

Monumento a los héroes y mártires del Fmln, que lucharon y fallecieron durante el conflicto armado de El Salvador. Cementerio La Bermeja, San Salvador. Foto de El Faro: Carlos Barrera
 
Monumento a los héroes y mártires del Fmln, que lucharon y fallecieron durante el conflicto armado de El Salvador. Cementerio La Bermeja, San Salvador. Foto de El Faro: Carlos Barrera


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