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Alex Gladstein: “No usen Chivo, porque es contradictorio a bitcoin”
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Alex Gladstein: “No usen Chivo, porque es contradictorio a bitcoin”

Alex Gladstein trabaja en una fundación que combate regímenes autoritarios. Además, Gladstein predica sobre bitcoin como el presente y futuro de la economía mundial. En El Salvador ha encontrado un enigma complejo, entre un Gobierno que, según él, se está volviendo una dictadura, y el hecho de que es el primer país del mundo en adoptar el bitcoin como moneda legal. Gladstein defiende los principios del bitcoin como cercanos a la libertad y la democracia, y propone a los salvadoreños opositores de la criptomoneda una alternativa: usen bitcoin, pero no desde la billetera gubernamental.

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Nelson Rauda

 
 

Alex Gladstein cree que bitcoin es una revolución tan grande como la invención del correo electrónico, que El Salvador hizo historia con la adopción de la criptomoneda como moneda de curso legal, y que el Gobierno de Nayib Bukele se está convirtiendo en una dictadura. 

Gladstein (Connecticut, Estados Unidos, 1986) es un activista de dos causas: derechos humanos y bitcoin. Sabe que en El Salvador, quizá como en ninguna otra parte del mundo, sus causas parecen enfrentadas. Por un lado, el bitcoin, cuya invención cumplió 13 años este 31 de octubre, es una de las grandes apuestas gubernamentales de Bukele y le ha cosechado atención y titulares positivos en todo el mundo. Por otro lado, el desmantelamiento democrático que ha emprendido es una de las razones por las que el presidente ha buscado, incluso pagando, esos titulares favorables a nivel internacional. Aunque evangelizar sobre bitcoin es uno de sus papeles más recientes, derechos humanos y democracia es la especialidad de Gladstein. Es su carrera. 

Alex Gladstein, director de estrategia de la Fundación de Derechos Humanos (HRF, por sus siglas en inglés), durante una conversación en Miami Beach, el 6 de octubre de 2021. Foto de El Faro: Nelson Rauda.
 
Alex Gladstein, director de estrategia de la Fundación de Derechos Humanos (HRF, por sus siglas en inglés), durante una conversación en Miami Beach, el 6 de octubre de 2021. Foto de El Faro: Nelson Rauda.

Gladstein es el director de estrategia de la Fundación de Derechos Humanos, HRF por sus siglas en inglés. HRF es una organización sin fines de lucro que desde 2005 trabaja en la promoción de derechos humanos, con un enfoque en los regímenes autoritarios. Gladstein estudió relaciones internacionales en la Universidad Tufts y su cargo en la HRF le ha llevado a trabajar en programas en Cuba y Corea del Norte, por ejemplo. Todos los años, la fundación HRF organiza el Oslo Freedom Forum, un festival mundial de disidentes de regímenes autoritarios. Este año, la conferencia reunió en Miami a defensores de derechos humanos con activistas de bitcoin. Gladstein conversó con El Faro el 6 de octubre, a la orilla de la piscina del lujoso hotel SLS, en Miami Beach. 

“Mi teoría es que bitcoin es un caballo de Troya. Los gobiernos van a adoptar bitcoin por su propio interés y autopreservación, pero no saben, no entienden o no les importa que bitcoin es una máquina que convierte la avaricia en libertad”, dice. 

Gladstein no es ajeno a la contradicción del caso salvadoreño. “El uso de bitcoin es voluntario para el 99 % de sus usuarios en India, Nigeria y Rusia.  Solo hay un lugar en la Tierra donde su uso no es voluntario”, dice. Gladstein expuso sus ideas en un ensayo titulado “La aldea y el hombre fuerte”, publicado en septiembre en Bitcoin Magazine. Bukele ha retuiteado otras publicaciones de Bitcoin Magazine, pero no esa. Gladstein lo llama “la personificación del populismo digital”, dice que está siguiendo “los planos de Hugo Chávez para consolidar el poder en Venezuela, pero mucho más rápido”, y concluye que “una dictadura de Bukele no es inevitable pero luce más probable cada día”. 

“Cuando empecé a analizar la situación pensé que la gran pregunta (sobre Bukele) era: ¿abusará de su poder para cambiar la ley y reelegirse? Eso fue en junio, y pensé: 'tal vez lo haga el próximo año'. ¡Lo hizo en tres meses! Es tan rápido y es impresionante”, dice.

Con todo, cree que Bukele pasará a la historia por su apuesta por el bitcoin. “Si bitcoin crece y prospera, él se va a ver como un visionario. No importa un carajo si es un dictador o un hermoso demócrata. El precio es lo único que va a determinar su legado y yo estoy aquí para decirte que creo que el precio va a seguir subiendo. Entonces tenemos que empezar a lidiar con eso ahora”. 

Tras la adopción de bitcoin en El Salvador hay razones explícitas y ocultas. El Gobierno habla de atraer inversión extranjera y facilitar el envío de remesas. Especialistas ven una manera del Gobierno de tener margen de maniobra ante posibles sanciones de Estados Unidos, en un contexto en el que la administración Biden ya ha sancionado a nueve funcionarios oficialistas por acusaciones de corrupción o de atentar contra la democracia. El Gobierno salvadoreño incluso ha considerado tener su propia criptomoneda

La teoría de Gladstein es que Bukele vio el bitcoin como “una forma barata de volverse famoso y tratar de convertirse en el líder centroamericano mejor conocido, y lo ha logrado”. Lo de “barato” está en entredicho: el Gobierno de Bukele ha ocultado toda la información sobre cómo ha gastado 150 millones de dólares en un fideicomiso para operativizar la Ley Bitcoin, según la organización Funde- ALAC, que solicitó la información.

“Bitcoin sabe que solo te interesa hacer dinero y eso no está mal, pero mientras más gente se involucra, y el precio sigue aumentando, también se expande un sistema que garantiza más libertad para las personas en todo el mundo”, según Gladstein. “La idea más simple es que, con bitcoin, tu teléfono es tu banco”, dice. La promesa de venta es que “no hace falta ir a un banco, no hay que lidiar con el Gobierno. Puedes ganar y ahorrar por tu cuenta, sin una identificación, y puedes conectarte con cualquiera en el mundo que tiene ese dinero”. 

Su definición, de entrada, choca con un Gobierno como el salvadoreño, que aprobó una ley que vuelve obligatorio el aceptar bitcoin, y que ofrece incentivos ($30 dólares de bono de apertura y descuento en compra de gasolina) a quienes usen la aplicación gubernamental Chivo para hacer transacciones en bitcoin. Por eso, para Gladstein, uno de sus puntos más importantes para una audiencia salvadoreña es tratar de disociar al bitcoin del Gobierno. “No usen Chivo”, recomienda. 

Para los salvadoreños, y sobre todo para los que se oponen a Bukele, la relación entre el Gobierno y la criptomoneda está marcada a fuego. El 15 de septiembre, en la primera gran protesta ciudadana contra el Gobierno Bukele, los manifestantes quemaron un cajero de bitcoin instalado en el Centro de San Salvador. “Hay muchos conceptos erróneos y el Gobierno ha hecho un trabajo terrible con la educación. Mantuvieron a todos a oscuras, y entiendo completamente a quienes protestan, no fue una sorpresa para mí”, dice Gladstein. 

El cajero Chivo de la céntrica plaza Gerardo Barrios, frente a Catedral, fue incendidado por unos pocos manifestantes de la multitudinaria marcha del 15 de septiembre en contra del Gobierno y del bitcoin. Foto de El Faro: Carlos Barrera.
 
El cajero Chivo de la céntrica plaza Gerardo Barrios, frente a Catedral, fue incendidado por unos pocos manifestantes de la multitudinaria marcha del 15 de septiembre en contra del Gobierno y del bitcoin. Foto de El Faro: Carlos Barrera.

“Creo que Chivo es una promesa de pagar bitcoin, similar a aplicaciones como Cashapp en Estados Unidos”, dice Gladstein. Cashapp es una aplicación financiera de pago persona a persona; es decir que a través de un teléfono o una cuenta de correo electrónico se puede enviar y recibir dinero, que se acredita a una cuenta de la propia aplicación. 

“Si voy a la aplicación y compro diez dólares en bitcoin, el dinero es de la aplicación. No es mío, es una promesa de pagarme. Si quiebran mañana, no obtienes tu dinero. Los salvadoreños saben el valor de tener efectivo, porque ese sí es tu dinero. De la misma forma, no quieres tu bitcoin en Chivo, porque ese no es tu dinero, sino la promesa de alguien más de pagarte”, explica. “Para ser tu propio banco, tienes que tener el control de tu dinero. Creo que la campaña debería ser ‘No usen Chivo’, porque Chivo es contradictorio a bitcoin y Chivo no es bitcoin. Creo que protestar contra Chivo es una gran forma de expresar descontento y luchar contra el gobierno”, dice. 

Actualmente, HRF, la oficina de Gladstein, considera a El Salvador un “autoritarismo competitivo”, donde quedan “residuos de libertad”. Es la misma categoría en la que sitúa a Nicaragua, por ejemplo. Lejos de ser un instrumento de control, Gladstein plantea un escenario en el que bitcoin y la tecnología en que se basa sirven como herramienta a quienes combaten regímenes autoritarios.

“El Gobierno chino está abusando de la tecnología para llevar a prisión a líderes, y está abusando de millones de personas al vigilarlos. Al mismo tiempo, la tecnología puede ser un herramienta de empoderamiento. Ese es el lado bitcoin de la historia: mensajería encriptada como Signal, redes virtuales privadas, navegadores como Tor y bitcoin son parte de tecnología para la libertad, contra toda la tecnología de inteligencia artificial y vigilancia a través de big data”, dice. Al permitir conducir transacciones privadas, bitcoin es tecnología antiautoritaria contra gobiernos que quieren ejercer control, según Gladstein. 

“Usualmente, cuando hablo con un periodista, discutimos cómo pueden empezar a usar bitcoin para que puedan seguir haciendo su trabajo si el Gobierno cierra sus cuentas de banco. La ironía cósmica en esto es que, muy pronto, El Faro puede necesitar bitcoin porque el Gobierno cierra sus cuentas, porque no les gusta y se está volviendo una dictadura”, ejemplifica.

Militares y policías custodian un cajero Chivo instalado cerca del área de comedores del mercado municipal de Santa Tecla, en el departamento de La Libertad.
 
Militares y policías custodian un cajero Chivo instalado cerca del área de comedores del mercado municipal de Santa Tecla, en el departamento de La Libertad. "Nos piden llevar un informe de los que vienen a ver el cajero", dice un militar mientras anotaba el nombre del fotógrafo de El Faro. Foto de El Faro: Víctor Peña. 

El problema del dinero

Gladstein cree que el sistema financiero internacional no funciona y que bitcoin soluciona ese problema. “Si el dinero público fuera bueno, bitcoin moriría. Si el dinero que hacen los gobiernos fuera bueno, neutral, abierto, una buena forma de almacenar valor y no tuviera tantas barreras y nos conectara de una manera hermosa, justa y equitativa, bitcoin sería completamente inútil”, dice. “Pero, desafortunadamente, el dinero público ahora es subjetivo, discriminatorio, excluyente, nacionalizado, quebrado, y separa a la gente en vez de conectarla. Por eso, bitcoin va a ganar”, asegura. 

Su postura lo sitúa en las antípodas de otros economistas que han señalado los riesgos de la apuesta gubernamental por una moneda no probada, y han apuntado, en cambio, a la solidez del dólar, a la corrupción en bitcoin y al costo ambiental que representan los grandes centros de computadoras que se usan para procesar transacciones en bitcoin (lo que se conoce como minado). Gladstein, en cambio, cree que la dolarización ha sido un mal negocio para gran parte del mundo y especialmente para los salvadoreños.

“El dólar ha dominado el mundo y yo soy uno de los beneficiarios, pero tiene externalidades negativas que a la gente no le gusta discutir. El dólar es respaldado por el Ejército estadounidense, el mayor consumidor de petróleo en el mundo. El dólar es mantenido por nuestra relación con Arabia Saudita, porque necesitamos que vendan el petróleo en dólares. El dinero estaba respaldado en oro hasta que el presidente Richard Nixon terminó con la convertibilidad y, desde entonces, el mundo ha estado en el estándar del petróleo. Yo creo que eso es malo para el planeta”, dice Gladstein.

Sobre la corrupción, Gladstein no habla de los riesgos de seguridad, de las suplantaciones de identidad, de las extorsiones digitales ni de los hackeos.  “Puedes hacer corrupción con bitcoin, pero el bitcoin en sí no puede ser corrompido. Nadie puede imprimir más o censurarlo”, dice. En lugar de eso, apunta al sistema actual. “El dólar es corrupto todo el tiempo. Imprimen más para rescatar a los bancos y todo el sistema está jodido. Los salvadoreños están dolarizados, pero ustedes no reciben cheques de estímulo cuando tenemos inflación. Estados Unidos imprime un montón de dinero y envían cheques, pero no a ustedes, entonces se llevan la peor parte del trato”, argumenta.

Gladstein plantea que, en cierto sentido, el proceso del bitcoin es similar a la dolarización que El Salvador experimentó en enero de 2001. “¿Por qué tenía que importarte el dólar si una élite rica lo impuso? Porque va a cambiar tu vida. Incluso si no te gusta bitcoin y no te gusta Bukele, hay que ser realistas”, dice. 

Si el dinero actual es un carruaje tirado por caballos, bitcoin es la invención del carro, sostiene Gladstein. Piensa que la tecnología en que funciona bitcoin supera ampliamente la forma en que se conducen ahora mismo las transacciones bancarias internacionales. “Es similar a lo que hicimos al transitar del sistema postal al correo electrónico. Los correos electrónicos son obviamente mejores y bitcoin es un mejor dinero que el fiat (dinero duro)”, dice. “Lightning, la red donde se mueve bitcoin, permite que el dinero se mueva de una parte a otra en el mundo de forma instantánea y gratuita. Es una gran mejora del sistema bancario Swift donde el dinero se congela por días y toda esa mierda”, afirma. Swift es un sistema seguro de mensajería que la mayoría de bancos del mundo usan para enviar mensajes. La predicción de Gladstein es que, en el futuro, todas las remesas del mundo se enviarán en esa red que, eventualmente, desplazará al sistema Swift.

“No digo esto desde algún tipo de celo religioso. Me baso en lo que he visto, en conocimiento macroeconómico del mundo y en mis 15 años de experiencia haciendo activismo de derechos humanos, estudiando dictaduras y democracias. Desde esa base, he formado una perspectiva de que bitcoin seguirá incrementando en valor y que las personas, negocios y gobiernos lo adoptarán simplemente porque es un mejor dinero”. 

 
"El Bitcoin una ley que beneficia solo al negociante rico", dijo Jorge Magaña (de pañuelo rojo) durante los minutos previos a la marcha en la Alameda Roosevelt frente al parque Cuscatlán, el 15 de septiembre. Una gran parte de los manifestantes llegó ahí a protestar contra la ley que convierte en moneda nacional a la criptomoneda. Foto de El Faro: Carlos Barrera.

Lo que los medios han hecho mal sobre bitcoin

Aunque el tema de bitcoin solo entró en agenda este año a la discusión pública en El Salvador, ha sido un tema mundial desde su creación en 2008. Y Gladstein cree que los medios de comunicación han desinformado al público.

“En los últimos 10 años, los medios estadounidenses, el New York Times y todos estos periódicos prestigiosos han dicho que bitcoin es peligroso y riesgoso. Eso no tiene sentido. Ha sido peligroso y riesgoso no tener bitcoin en los últimos diez años”, dice.

Gladstein cree que es importante señalar y advertir a los lectores que bitcoin es muy volátil y que es necesario detallar cuánto cayó en un día particular. “Pero también es tu responsabilidad decirles que bitcoin ha incrementado su valor diez veces en el último año, 100 veces en los últimos cinco años y cinco mil veces en los últimos diez años. Esos son hechos históricos, matemáticos y los hechos son tercos”, dice. Gladstein hizo la matemática en su cabeza a principio de octubre, cuando el precio de un bitcoin era de unos $55,000. A la fecha de publicación, un bitcoin vale cerca de $62,000.  

Bukele, en su cruzada contra los periodistas, se ha quejado de lo mismo: que los medios hacen notas cuando el precio cae, pero no cuando sube y, como el bitcoin ha tenido una buena racha, constantemente tuitea: “¿ya vieron su Chivo Wallet?”, cuando el precio incrementa. 

“Durante los últimos 10 años, los medios han manipulado y desinformado a las personas en Estados Unidos. Tal vez ahora estén cambiando, pero lo que pasó en la década anterior está hecho. Los medios fracasaron”, dice Gladstein. 

¿Qué garantiza que el precio del bitcoin siga aumentando? Gladstein pide que se revise la historia y rechaza la idea de que pueda tratarse de una burbuja especulativa. “Al final de los 90, las acciones de empresas tecnológicas en Estados Unidos se inflaron, hubo un frenesí por comprar y luego sobrevino el miedo. El mercado colapsó y mucha gente perdió todo. Eso es una burbuja. Es lo mismo que pasó en 2008, cuando los precios de las casas se desplomaron. ¿Crees que bitcoin es una burbuja? Las burbujas no duran 12 años”, dice. 

¿Los salvadoreños deberían confiar en el bitcoin? Gladstein invoca una máxima del bitcoin. “No confíes, verifica”.

El white paper, el texto de origen del bitcoin dice en su conclusión: “hemos propuesto un sistema electrónico de transacciones que no se basan en confianza”. Gladstein repite la idea de que no hace falta la confianza. “Los salvadoreños no necesitan confiar. Es un hecho que el bitcoin pasó de un dólar a 55,000. Hay que ser razonable, ver el historial de precio y tomar una decisión propia”, dice. Gladstein pasó unas semanas en El Zonte y conoció a Karla, una barista. “Ella me dijo que no quería su salario en bitcoin, porque no confía en eso todavía, pero está dispuesta a tomar el riesgo con sus propinas. Esa es una manera conservadora, cuidadosa y astuta de pensar”, dice, aunque matiza: “si no puedes guardar nada, si necesitas gastar cada centavo, bitcoin no te es muy útil en este momento”. 

Alex Gladstein, activista de bitcoin y de derechos humanos, durante una conversación en Miami Beach, el 6 de octubre de 2021. Foto de El Faro: Nelson Rauda.
 
Alex Gladstein, activista de bitcoin y de derechos humanos, durante una conversación en Miami Beach, el 6 de octubre de 2021. Foto de El Faro: Nelson Rauda.

“Bitcoin es distinto del resto de criptomonedas”

Tan convencido como Gladstein está de que bitcoin es el futuro y una revolución, dice que no puede aplicarse lo mismo del resto de criptomonedas y que en ellas sí ve un riesgo inminente. “Cripto es solo la continuación del sistema financiero existente por otros medios. Eso es algo que mucha gente no quiere admitir porque están muy interesadas en otras criptomonedas”, dice.

Hay cientos de criptomonedas. Brock Pierce, un billonario que fue anfitrión de una fiesta en la playa la noche en que la Ley Bitcoin entró en vigencia en El Salvador, creó su propia moneda, Tether. Milena Mayorga, la embajadora de El Salvador en Estados Unidos, se reunió con Pierce en junio, días después de la aprobación de la Ley Bitcoin y lo presentó como un embajador y un inversionista de bitcoin. Pero según Gladstein, Brock Pierce no representa al bitcoin. 

“Mi opinión es que ellos no fueron a El Salvador a promover bitcoin, sino las criptomonedas. Esto es más complejo, pero bitcoin no es como el resto de cripto. Personas como Pierce imprimieron su propio dinero y tratan de convencer a los salvadoreños de que lo usen”, dice Gladstein. “Es muy tentador y avaro. Pero esta gente quiere que uses sus monedas que son manipuladas y centralizadas. Alguien está en control y hay que ser cuidadoso. Bitcoin sí es descentralizado, nadie lo controla y es equitativo. Panamá está hablando de una ley cripto. Al diablo con eso, no es interesante porque no es revolucionario para nadie”, dice. 

Gladstein dice que está explicando a los bitcoiners sobre la realidad del pequeño país centroamericano que les emociona tanto. “He tratado de usar mi influencia en la comunidad bitcoin y he tratado de educar a los bitcoiners sobre Bukele”, dice. “Ha sido controversial, porque muchos bitcoiners quieren ser positivos acerca de lo que está pasando en El Salvador y yo estoy lloviendo en el desfile”, dice. 

“Mi recomendación sería que quienes quieran ir a El Salvador lean la cobertura sobre Bukele. Pueden leer lo que yo escribí o a gente como José Miguel Vivanco”, director de Human Rights Watch para las Américas. “La forma en que está desmantelando la democracia es muy clara, muy rápida y radicalmente incompatible con bitcoin”, dice.  


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