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Seis realidades del salario de los salvadoreños

El costo de la vida es inalcanzable para buena parte de los trabajadores salvadoreños debido a la disparidad entre el salario real y el costo de la canasta de mercado. La desigualdad salarial entre hombres y mujeres también es palpable en un país donde los costos salariales no impactan en las empresas. 

Gabriel Labrador / Infográfico: Andrea Burgos

 
 

El Salvador está lejos de cumplir su Constitución de la República en términos salariales: los sueldos mínimos no alcanzan para la manutención de un hogar, de acuerdo a los parámetros que exige el artículo 38 de la Constitución en el que se establece que un salario debería satisfacer las necesidades “de orden material, moral y cultural” de un hogar.

Y aunque en enero de 2017 entró en vigencia un aumento en el monto del salario mínimo, este sigue siendo insuficiente para satisfacer las necesidades promedio de una familia salvadoreña, reflejadas en la canasta de mercado que tiene un costo de 590 dólares en el país. La canasta de mercado es una selección de 238 artículos (196 bienes y 42 servicios), elaborada por la Dirección de General de Estadística y Censos (Digestyc), y en ella están representados los patrones de consumo de un hogar promedio de 4.5 integrantes. Los bienes que incluye van desde las prendas de vestir y los muebles, hasta los alimentos y las bebidas; mientras que en los servicios van incluidos el transporte, las comunicaciones y agua potable.

Los salarios mínimos en el país oscilan entre 200 y 300 dólares, según el sector al que pertenecen. El salario mínimo más bajo es de 200 dólares y corresponde a las labores agropecuarias. El salario mínimo más alto, de 300 dólares, lo pagan la industria, el comercio, el sector de servicios, y las empresas textiles y maquilas.

El artículo 38 de la Constitución dice que todo trabajador tiene derecho a recibir un salario mínimo periódicamente que se fijará “sobre todo” atendiendo al costo de la vida y al tipo de trabajo desempeñado. El mismo artículo dice que debe ser "suficiente para satisfacer las necesidades normales del hogar del trabajador en el orden material, moral y cultural". En El Salvador esto difícilmente se cumple puesto que solo la canasta básica de alimentos tiene un costo de 194 dólares, y esta excluye todos los demás bienes y servicios necesarios para la manutención del hogar y para la vida diaria como las comunicaciones o el calzado.

El último incremento del salario mínimo se aprobó en diciembre de 2016 y es un aumento sin precedentes, aunque sigue estando lejos de satisfacer plenamente las necesidades de la familia salvadoreña. El encargado de establecer estos aumentos es el Consejo Nacional del Salario Mínimo, una entidad donde están representados los trabajadores, los patronos del sector privado y el Gobierno. En las discusiones para el último incremento salarial el Consejo se entrampó varias veces por diferencias entre las distintas propuestas de aumento.

El infográfico que se presenta a continuación se elaboró a partir de la entrevista que la economista y docente de la Universidad Centroamericana (UCA), Saira Barrera, explicó a El Faro Radio, el jueves 28 de abril. Barrera escribió el Informe de coyuntura socioeconómica de mayo a agosto de 2016, del departamento de Economía de la UCA.

Nota de la Redacción: En la versión original de este infográfico se consignaba que los costos no salariales de una empresa promedio, en El Salvador, rondan el 80% de sus costos totales. Esta aseveración, dicha por la economista Saira Barrera en la entrevista de El Faro Radio, contiene una inexactitud, puesto que el dato que aparece en el informe del Banco Central de Reserva habla de costos de índole "no laboral". Los costos laborales incluyen, aparte de remuneraciones y salarios, prestaciones que se puedan otorgar a los empleados tales como subsidios al transporte y bonificaciones. 

 

 

 

 

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