Publicidad

EF Foto

La selección de El Salvador siempre ha sido un viaje al esquivo orgullo patrio de un país pequeño, y a la memoria, unión y esperanza de quienes viven fuera del territorio nacional. Pero el equipo actual, plagado de jóvenes jugadores nacidos en Estados Unidos, hijos de décadas de migración antes, durante y después del conflicto armado, conecta de una forma distinta con las contradicciones de la identidad salvadoreña y levanta debates nuevos para una afición que a menudo cruza fronteras para...

Publicidad

EF Foto

Publicidad

EF Foto

EF Foto

EF Foto

 CERRAR
Publicidad