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Centroamérica

Algunos huyen por los cerros de Masaya o Jinotega; otros se esconden en casas de seguridad en Managua. Paramédicos clandestinos curan sus heridas. Muchos padecen torturas o están desaparecidos. Una nueva generación se asoma a la vida pública esquivando balas. El presidente Ortega dijo esta misma semana en televisión que su Gobierno no tiene relación con grupos paramilitares, pero los hechos lo desmienten: las caravanas de la muerte son coordinadas por la Policía nicaragüense. Y estos días...

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